Primicias24.com- La aplicación de software para realizar videoconferencias llamada Zoom, se convirtió en una herramienta indispensable para trabajar desde casa o compartir con los seres queridos, debido al confinamiento por la propagación del COVID-19. Sin embargo, es importante resaltar que genera un alto nivel de agotamiento.
Uno de los aspectos negativos es que se pierde mucho de la comunicación no verbal, es decir, los sentimientos y actitudes se transmiten en gran parte con señales, como expresiones faciales; tono y registro de voz; gestos; postura; y la distancia entre los comunicadores.
En una reunión cara a cara se pueden procesar estas señales de forma automática y al mismo tiempo oír a quien habla, aunque durante una conversación por video se necesita trabajar más duro para procesar las señales no verbales. El poner mayor atención en esto, consume mucha energía.
También está la preocupación a la hora de trabajar con los niños, cuya ansiedad ataca y se debe empezar a controlar los eventos que podrían interrumpir la jornada. Esto sin contar que mirar la propia cara es estresante.
El silencio en las conversaciones de la vida real es importante y crea un ritmo natural, pero en línea causa estrés porque no sabes si el receptor está callado en realidad o la conexión llegó a su fin.