Primicias24.com- Debido a la cantidad de limitaciones que se presentaron en Argentina a la hora de comprar dólares, fue motivo para que volvieran términos que se habían perdido en los últimos años, en los que se expresaban con palabras peculiares el acto de comprar y vender divisas.
Esta práctica ha sido retomada tras la brusca caída del peso argentino en comparación al valor del dólar.
Las expresiones que volvieron a la boca de los argentinos son:
Arbolitos:
Son particulares que se encargan de vender el dólar paralelo o «blue»por fuera del sistema financiero. Suelen pararse en zonas turísticas o de gran actividad comercial y financiera, llamando la atención de sus posibles clientes al grito de «¡cambio!» o directamente mencionando las monedas dólar, euro o real.
Se dice que el origen del término arbolito proviene del «color verde» de los vendedores informales, producto de su tenencia de dólares, además de que se encuentran parados en las aceras de la ciudad.
Cuevas:
Cuando un cliente es cautivado por la oferta y se acerca al arbolito, la transacción no se hace en ese lugar. Por su condición de irregular y cuestiones de seguridad, el cambista extraoficial conduce al comprador hacia una «cueva», es decir, una oficina en la que concretan la transacción.
Las cuevas pueden ser casas particulares, kioscos, bares, oficinas o cualquier tipo de lugar «seguro» que se encuentre, incluso, a un par de cuadras del arbolito.
Puré:
Se dice «hacer puré» o directamente «dólar puré» a la transacción que resulta de comprar todos los dólares que permite el cupo mensual en el mercado formal para luego venderlos, a un precio mayor, en el mercado paralelo.
El origen del término no está demasiado claro, aunque podría deberse a la mezcla de diferentes tipos de dólar -algo habitual en la crisis de 2001-, a modo de puré.
Rulo:
El «rulo» puede considerarse una operación similar al «puré» aunque sin salir del mercado oficial. Los especuladores compran el total del cupo permitido en dólares para luego utilizarlos para la compra de bonos en dólares. Los bonos son luego vendidos en el Mercado Electrónico de Pagos (MEP), un sistema de liquidación en tiempo real, en el que pueden obtener cotizaciones incluso más beneficiosas.
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