Primicias24.com-Un grupo de científicos estadounidenses Jordan Miller de la Universidad Rice de Texas (EEUU) Y Kelly Stevense la Universidad de Washington (EEUU), y colaboradores de las universidades estadounidenses de Duke y de Rowan han logrado crear una red vascular de bioimpresión en 3D que funciona como un pulmón o un riñón.
Esta red vascular esta compuesta por por vasos sanguíneos, arterias, capilares y venas que funcionan como conductos musculares elásticos que distribuyen y administran la sangre del cuerpo.
Miller ha explicado que «una de las piedras en el camino para generar sustitutos al tejido humano siempre ha sido nuestra incapacidad de imprimir la compleja red vascular capaz de abastecer de nutrientes a tejidos densamente poblados». Al nuevo proceso de bioimpresión lo han llamado ‘aparato estereolitográfico de ingeniería de tejidos’ (SLATE).
Miller y su equipo son los primeros en imitar ese complicado entramado vascular y lo han conseguido utilizando en la impresión un colorante alimentario bastante común: la tartrazina.
Durante el proceso de impresión, SLATE imprime capa por capa un saco de aire alrededor del cual se estructurará el tejido sumergido en una solución de hidrogel. Cuando esa solución se expone a una luz azul, el ‘órgano’ se solidifica.
Ese órgano es más pequeño que un centavo de dólar, pero abre una puerta que hasta ahora había permanecido cerrada: la de reducir las listas de espera de los pacientes que necesitan donantes de órganos. Solo en Estados Unidos unas 114.000 personas esperan su turno y ya de por sí son pocos los que donan. A ello se añade que, incluso si el trasplante ha salido bien, los pacientes deben tomar medicamentos inmunodepresivos para que su organismo no rechace el nuevo órgano.
Con lo que hemos conseguido, ahora nos podemos preguntar mejor si, pudiendo imprimir tejidos que ahora incluso respiran como los tejidos sanos de nuestro cuerpo, también realizarán las mismas funciones que estos», explica Miller.
La pregunta es importantísima porque una cosa es que el órgano impreso transporte la sangre y los nutrientes y respire y otra muy distinta que realice todas las funciones propias de un órgano natural. Como recuerda Stevens, «el riñón realiza 500 funciones». El hito de este equipo, publicado en una revista científica este órgano 3D es un paso de gigante para lograr que un órgano artificial pueda ser implantado, pero los autores tienen claro que quedan muchos otros pasos de gigante. «Solo acabamos de empezar a explorar las arquitecturas que encontramos en el cuerpo humano, así que tenemos muchísimo que aprender», alerta Miller.
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