Primicias24.com- Existen un conjunto de mitos y realidades sobre el consumo de algas alrededor del mundo, una práctica que comenzó en la cocina asiática y que se ha popularizado en toda Europa y América.
Una de las creencias más comunes es que son una fuente de vitamina B12, algo falso ya que las algas no son ricas en ese complemento vitamínico.
Otra propiedad atribuida a las algas es que contienen hierro. Eso también es falso, según aseguran nutricionistas; las algas ‘nori’ y ‘wakame’ aportan tan solo entre el 10 por ciento y el 12 por ciento de la ingesta diaria recomendada (IDR) del mineral por cada 100gr.
Se cree que las algas contienen yodo, aunque su contenido puede variar dependiendo de la especie a la que pertenezca, el lugar de recolección o el procesado que haya recibido. La cantidad de yodo de las algas puede superar hasta en un 2.000 por ciento la ingesta diaria recomendada, lo que puede causar problemas a personas con hipertiroidismo.
Las algas son un alimento rico en minerales como el calcio, pero su contenido varía dependiendo del tipo de algas. De hecho, expertos afirman que la variedad “wakame” aporta más calcio que la leche.
También son una fuente de Omega 3 vegetal. Tienen carotenoides, clorofila y vitaminas C y E que neutralizan los radicales libres que oxidan a las células, por lo tanto combaten el envejecimiento celular.
Por último, las algas también poseen un elevado contenido en fibra y en agua por lo que contribuyen a regular el tránsito intestinal y son diuréticas.
“Es aconsejable el disfrute del consumo de algas ya que tienen muchas propiedades beneficiosas pero no de forma habitual, ni en grandes cantidades. Una buena opción es consumirlas a modo de condimento y limitar los platos que las contienen como ingrediente principal», sugiere la nutrióloga de Nutritienda, Noelia Suárez.

