Estudios revelan que olemos lo que nos provocan nuestras emociones

Primicias24.com- Para Aristóteles los sentidos son la puerta abierta al mundo externo; según el filósofo la percepción (a través de los sentidos) es una forma de conocimiento.

Este científico griego llamó a los cinco sentidos “los sentidos esenciales”, y es que el tacto, el olfato, el oído, el gusto y la vista son la trama sensorial esencial que nos permite desenvolvernos en la vida, tanto desde un punto de vista meramente funcional como por su implicación en las emociones.

Según los resultados obtenidos en un estudio realizado por el Instituto Max Planck, en el que los investigadores sirviéndose de conversaciones de hablantes de trece idiomas diferentes, analizaron la importancia que daban a los sentidos en función del número de veces que pronunciaban palabras relativas a cada uno de ellos y encontraron que el sentido al que más importancia se le da, independientemente de la cultura, es la vista, seguido del oído y el tacto, y siendo el sabor y el olor los menos relevantes.

La sensibilidad del sentido del olfato es muy diferente entre los distintos individuos. Así, la percepción de un olor como “agradable” varía mucho de unas personas a otras: de ahí la variedad de olores y perfumes con matices diferentes que se ofrecen en el mercado.

La capacidad para distinguir pequeñas variaciones de los distintos olores y diferencia de intensidades dentro de un mismo olor es también una cuestión individual, subjetiva: hay quien puede distinguir muy bien entre lo diferente; hay quien no.

A pesar de que tal como estamos presentado el tema, las cuestiones relativas al olor parecen ser de naturaleza muy subjetiva, hay un olor en particular, el olor a tierra mojada, a lluvia recién caída, en el que se da bastante consenso en cuanto a su aceptación.

Es posible que este olor sea uno de los que gozan de acuerdo general, quizá porque se relacione con recuerdos plácidos, con sensaciones de relajación, de bienestar, de pureza, de limpieza; en definitiva, es un olor que, como decimos, tiende a ser aceptado y valorado como positivo por la mayoría de la población.

De modo que, el olor a tierra mojada nos evoca una sensación de paz, de naturaleza serena; el olor del agua de beber, ¿qué provoca? ¿Qué esperamos del agua que bebemos? Del agua esperamos, de una manera inconsciente, que no tenga color, que no huela, y que no sepa. Un agua que huele nos hace desconfiar. Rechazamos aquello que no está en nuestras expectativas.

Churrasco Argentino en Salsa Criolla

Científicos continúan trabajando para frenar propagación del coronavirus