Por Carlos Herrera
Carlos: Doctor Radomile, sabemos que la salud oral va mucho más allá de la estética. ¿Podría profundizar en cómo la boca se relaciona intrínsecamente con nuestra salud cardiovascular?
Dr. Attilio Radomile: Absolutamente, Carlos. La boca no es una entidad aislada; su estado refleja y puede influir significativamente en la salud de todo nuestro organismo, especialmente en el sistema cardiovascular. La enfermedad periodontal, una afección multifactorial, que se erige como un punto de partida para múltiples enfermedades sistémicas.
Carlos: Usted menciona que la enfermedad periodontal es multifactorial. ¿Podría detallar algunos de esos factores y cómo interactúan para originarla?
Dr. Attilio Radomile: Claro. La enfermedad periodontal surge de una compleja interacción de diversos factores:
• Una higiene bucal deficiente permite la acumulación de biopelícula bacteriana (placa dental) en dientes y encías.
• El tabaquismo es un factor de riesgo bien establecido que agrava la inflamación y dificulta la curación.
• La diabetes compromete la respuesta inmunológica y favorece un ambiente proinflamatorio.
• Los cambios hormonales, como los que ocurren durante el embarazo, pueden influir en la respuesta gingival a la placa.
• La genética puede predisponer a ciertas personas a una mayor susceptibilidad a la enfermedad periodontal.
• El uso de ciertos medicamentos también juega un papel importante.
Sin embargo, un mecanismo central es la disbiosis oral, un desequilibrio en la microbiota oral. Esta disbiosis a menudo se relaciona con una disminución del flujo salival y alteraciones en el pH de la saliva, creando un entorno propicio para la proliferación de bacterias patógenas. En mi capítulo del libro del Dr.
Juan Manuel Cortes, definí la enfermedad periodontal como una «enfermedad disbiótica, polibacteriana inflamatoria, que comienza con el desequilibrio del pH salival y la consecuente proliferación de las bacterias que habitan el periodonto».
Carlos: ¿Qué papel específico desempeñan la microbiota oral y el pH salival en este proceso de disbiosis y enfermedad periodontal?
Dr. Attilio Radomile: La microbiota oral es una comunidad compleja de microorganismos. En condiciones de salud, existe un equilibrio entre diferentes especies bacterianas. Sin embargo, en la disbiosis, este equilibrio se altera, con un aumento de bacterias patógenas como las del «complejo rojo»:
orphyromonas gingivalis, Treponema denticola y Tannerella forsythia. Otras bacterias relevantes incluyen Fusobacterium nucleatum, clave en la formación de la biopelícula, Aggregatibacter actinomycetemcomitans, más asociado a formas agresivas de periodontitis, y las del «complejo naranja»:
Prevotella intermedia y Campylobacter rectus, vinculadas a la enfermedad moderada y severa. Estas bacterias prosperan en ambientes anaeróbicos y son responsables de la destrucción de los tejidos periodontales.
El pH de la saliva es crucial para mantener este equilibrio microbiano. En condiciones saludables, el pH salival suele ser neutro, alrededor de 7.0. En la periodontitis, especialmente en las bolsas periodontales profundas, el pH tiende a ser neutro o ligeramente alcalino (entre 7.2 y 7.8). Este ambiente no es ácido, sino que favorece el crecimiento y la actividad de bacterias como Porphyromonas gingivalis, cuya actividad proteolítica máxima se da en pH neutro a alcalino. La saliva es esencial para mantener este pH adecuado y el equilibrio de la microbiota oral.
Carlos: Usted ha mencionado la influencia de los medicamentos. ¿Cómo impactan específicamente la cantidad y calidad de la saliva, y por ende, la salud oral?
Dr. Attilio Radomile: Efectivamente, este es un aspecto muy relevante. Se estima que casi el 49% de los medicamentos prescritos pueden disminuir la producción salival y causar sequedad bucal (xerostomía). Esto incluye una amplia gama de fármacos como antihipertensivos, antidepresivos, ansiolíticos, antihistamínicos y antipsicóticos. El uso simultáneo de varios medicamentos puede intensificar aún más este efecto. La reducción del flujo salival no solo afecta la hidratación y la capacidad de autolimpieza de la boca, sino que también altera el pH y la composición de la saliva, facilitando la calcificación de la biopelícula y la proliferación de bacterias periodontopatógenas.
Carlos: ¿Cómo logran estas bacterias orales trasladarse al torrente sanguíneo e impactar directamente la salud cardiovascular?
Dr. Attilio Radomile: En presencia de inflamación y sangrado gingival, las bacterias periodontales pueden atravesar la barrera mucosa e ingresar al torrente sanguíneo, un fenómeno conocido como traslocación bacteriana. Una vez en la sangre, pueden desencadenar dos mecanismos principales que vinculan la salud oral con la cardiovascular:
• Bacteriemia directa: Las bacterias viajan a través de la sangre y pueden adherirse directamente a las paredes arteriales, contribuyendo a la formación y progresión de placas ateroscleróticas. Esto aumenta el riesgo de obstrucciones que pueden derivar en infartos y otros eventos cardiovasculares.
• Inflamación sistémica: Los productos bacterianos y los mediadores inflamatorios liberados por el sistema inmune en respuesta a la infección oral pueden agravar la inflamación en todo el organismo, incluyendo las arterias. Esta inflamación sistémica favorece la disfunción endotelial y la aterosclerosis.
De hecho, se ha logrado detectar ADN de bacterias orales, como Porphyromonas gingivalis y Fusobacterium nucleatum, en placas de ateroma de arterias coronarias, lo que confirma su papel directo en la enfermedad cardíaca.
Carlos: La evidencia científica parece fundamental en esta conexión. ¿Qué estudios o consensos respaldan la relación entre la enfermedad periodontal, la disbiosis oral y los riesgos cardiovasculares?
Dr. Attilio Radomile: La evidencia científica que respalda esta relación es robusta y proviene de numerosos estudios y consensos. Un informe de consenso publicado en 2020 por la Sociedad Europea de Periodoncia y la Sociedad Europea de Cardiología revisó exhaustivamente la evidencia disponible y concluyó que la periodontitis grave se asocia de forma independiente y significativa con la enfermedad cardiovascular y la mortalidad cardiovascular. Además, múltiples estudios observacionales han demostrado que la enfermedad periodontal es un factor de riesgo para enfermedades cardiovasculares con una relevancia comparable a la hipertensión o el colesterol elevado. Estos estudios también han comprobado que las bacterias orales pueden ingresar al torrente sanguíneo y contribuir al desarrollo de la aterosclerosis y otros eventos cardiovasculares. La comunidad científica coincide en la estrecha vinculación entre la salud bucal y la cardiovascular.
Carlos: Para finalizar, doctor Radomile, ¿cuál sería su mensaje clave sobre la importancia de la salud oral en la prevención de enfermedades cardiovasculares?
Dr. Attilio Radomile: La evidencia es clara y contundente: mantener una microbiota oral equilibrada, cuidar el flujo y el pH salival, y detectar a tiempo cualquier signo de inflamación a través de la saliva puede ser fundamental para prevenir enfermedades cardiovasculares y mejorar nuestra calidad de vida.
No debemos olvidar que «la boca es la puerta de entrada de la salud o la enfermedad». Cuidar nuestra microbiota oral no es una moda pasajera, es una cuestión de supervivencia.



