Primicias24.com- A pesar de la irrupción del ahora lamentablemente fallecido Diego Armando Maradona en el universo futbolístico, Edson Arantes Do Nascimiento, mejor conocido como Pelé, a secas, sigue siendo considerado el único e indiscutible rey de este deporte.
Si bien nunca hemos sido especialmente aficionados al fútbol, al “descubrirlo” en la Copa del Mundo de México 1970, con sus coloridos desplazamientos y la magia de unas gambetas indescifrables para sus rivales, no tuvimos más remedio que sumarnos a quienes se rendían ante su grandeza alrededor del planeta, cuando la televisión ni por asomo podía tener los alcances y la influencia de la actualidad.
Fue aquel, el Mundial en el cual a nuestra muy corta edad comenzamos a percibir el culto que en Brasil, y en no pocas partes del mundo, como Venezuela, se le ofrecía a aquella oncena integrada por un grupo de exquisitos jugadores cuyos nombres, apellidos o apodos, quedaron incrustados en nuestra memoria, a pesar, y en eso debemos insistir, de que nuestras preferencias deportivas no estaban inclinadas precisamente hacia el balompié, sino al béisbol, boxeo y baloncesto.
Tostao, Rivelino, Jairzinho, Félix, Carlos Alberto y, encabezando esa galáctica selección verde-amarilla, el astro más luminoso, “O Rey Pelé”.
Maravillados, los vimos apoderarse de aquella Copa del Mundo, la tercera para aquel entonces en las vitrinas brasileñas, en medio de las celebraciones no solo de los nacidos en aquel país en el cual el fútbol, más que un deporte, es una verdadera religión que unifica a todo ese gigantesco pueblo.
Fue inevitable luego, encontrarnos a Pelé en todo su recorrido por los campos futbolísticos de buena parte del globo terráqueo, conocer sus hazañas a través de las crónicas periodistas, enterarnos de su llegada a la liga estadounidense –que intentaban consolidar con multimillonarias contrataciones de figuras de renombre, ya en proceso de declive- y retirarse definitivamente en un juego organizado exclusivamente para la ocasión.
También nos tocó envidiarlo, por qué no decirlo, por las hermosas mujeres que solían acompañando, incluyendo la escultural Xuxa -a quien le llevaba una importante diferencia de edad-, porque algo debe envidiarle uno a los reyes, no faltaba más.
En algún momento, fue la persona más conocida en todo el planeta e insospechadamente, más de veinte años después de aquel Campeonato del Mundo de 1970, ya ejerciendo como periodistas nos tocó darle cobertura a una rueda de prensa que ofreciera en el Aeropuerto Internacional Simón Bolívar de Maiquetía, de la cual si bien no recordamos el motivo, guardamos una foto testimonial.
Luego irrumpiría Diego Armando Maradona, con toda su luminosidad dentro de las canchas y su comportamiento extravagante, licencioso, fuera de ellas, siempre tan parecido –por su indiscutible calidad- y tan distinto a Pelé, de quien no recordamos haya sido protagonista de escándalos como los que se hicieron demasiada costumbre en los botines y el alma del “10” argentino.
Con “El Pibe” y Pelé, se reanudaron las discusiones que antes habían involucrado a este último con otro albiceleste, Alfredo Di Stéfano, en el debate sobre quién había sido el mejor futbolista de todos los tiempos.
Por supuesto, jamás nos pasó por la mente terciar en ninguna de las dos diatribas, pues como ya hemos advertido, nuestros desvelos deportivos no tienen como telón de fondo un campo de fútbol, pero nos divertimos de lo lindo escuchándolas entre quienes a nuestro juicio sí saben de eso.
A raíz del inesperado deceso de Maradona, los recuerdos de aquel Mundial del 70 se nos cruzaron con los de las hazañas del “Pelusa”, por razones obvias e inevitables y nos conmovimos especialmente cuando por las redes circuló un segmento de uno de los programas de este último, en el cual intercambiaba afectos y canciones con el Rey, quien se nos reveló –algo desconocido al menos para nosotros- como compositor y ejecutor de la guitarra.
Indiscutible
Nacido el 23 de octubre de 1940 .es decir que en unos meses cumplirá 81 años-, el apodo “Pelé” se lo puso a los 9 años un amiguito que como él practicaba el balompié.
Es el jugador más joven en ganar un Mundial, el de Suecia 58, cuando todavía no cumplía los 18 años y el único futbolista en apoderarse de tres copas del mundo, la ya mencionada de Suecia, Chile 62 y México 70.
En octubre del 1974 se retiró del Santos brasileño, para reaparecer un año más tarde en el Cosmos de Nueva York.
Pelé jugó su último partido en Nueva Jersey, el 1 de octubre de 1977, luego de haber anotado 1283 goles en una carrera digna de lo que sigue siendo casi 44 años después, un verdadero Rey.
Jimmy López Morillo
Dos veces ganador del Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar
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