Primicias24.com- La Clase 2020 que ingresó este año al templo de los inmortales del baloncesto, está considerada entre las mejores de la historia.
Para quienes tuvimos el privilegio, la fortuna de ver a Kobe Bryant, Tim Duncan y Kevin Garnett desplegando todas las maravillas de su juego sobre una cancha de baloncesto, lo ocurrido el sábado 15 de mayo en el el Mohegan Sun Arena, Uncasville, Connecticut, echó a andar nuestra memoria por los caminos de la nostalgia.
A Duncan, lo seguimos muy de cerca desde los tiempos en los cuales conformaba en los San Antonio Spurs aquella extraordinaria dupla con Dave Robinson, “El Almirante” y continuamos en su ruta mientras integraba aquel trío inolvidable junto a Tony Parker y “Manu” Ginóbili, siempre llevados de la mano por ese genio de las estrategias llamado Greg Popovich.
Ese jugar al baloncesto con un sentido colectivo, siempre en la búsqueda de las mejores selecciones de tiro, de la solidaridad en el ataque independientemente de quienes se encuentren en la cancha, lo disfrutamos con ese equipo texano, así como luego también nos deleitaríamos con el mismo estilo, aunque con jugadores de otras características, en los Golden State Warriors (pero ese es tema para otra nota).
De Garnett, sabíamos desde los tiempos en los cuales jugaba en el college y junto a un colega nos pusimos a traducir un reportaje que sobre él habían publicado en una revista estadounidense. “Éste es aquel carajito”, nos comentó ese compañero de andanzas periodísticas, cuando lo veíamos convertirse en una gran estrella casi solitaria en los Timberwolves de Minnesotta y coronándose campeón en el 2008 con los Celtics de Boston.
“Ese carajito”, quien por cierto saltó directo a la NBA desde aquel college cuyo nombre se quedó varado en alguno de los recodos de nuestra memoria, formó parte ese sábado 15 de mayo, de la que es considerada la mejor Clase de la historia, la del 2020, en el Salón de la Fama James Naismith Memorial del Baloncesto. Una pelusa, decimos en Venezuela.
Y por supuesto, estuvo Kobe, desde donde quiera que se encontrara, estuvo también en esa jornada sabatina, ingresando al templo donde nadie dudaba estaría tan pronto como le correspondiera.
A Bryant, lo vimos ganar títulos con unos Lakers de Los Ángeles que como franquicia nunca ha estado entre nuestras preferidas. Más tarde, tras su retiro, conocimos de sus otras facetas y desde hace algunos años, soñamos con elaborar o participar en una revista como la que él creó: The Players Tribune (La Tribuna de los Jugadores), toda una maravilla que recomendamos.
Sí, ese sábado, él estaba ahí, con sus 18 veces integrando el Todos Estrellas, sus cinco títulos de la NBA, sus dos premios como Jugador Más Valioso de la Liga en las Finales, sus dos campeonatos como líder anotador y su designación como Jugador Más Valioso en una de las 23 campañas en las cuales paseó su clase por los tabloncillos de la NBSA, además de sus medallas de oro en los Juegos Olímpicos de Beijing 2008 y Londres 2012.
Ahí estaba él, trágicamente fallecido junto a su hija Gianna y otras seis personas, en un terrible accidente de helicóptero ocurrido en enero del año pasado; estaba su ídolo, Michael Jordan –el mejor jugador de todos los tiempos, vaya honor-, apadrinando su entrada a ese templo de los inmortales del baloncesto.
Y estaba Vanessa, su esposa, su viuda, con toda la emotividad que podía esperarse de un discurso en un momento tan contradictorios, entre la lógica alegría y la inevitable tristeza:
«Lo lograste. Ahora estás en el Salón de la Fama. Eres un verdadero campeón. No solo eres un MVP. Eres uno de los mejores de todos los tiempos. Estoy muy orgulloso de ti. Te amaré por siempre y siempre. Kobe. Bean. Bryant».
Y siguió diciendo Vanessa que ella “evitaba siempre elogiar a mi esposo en público, porque sentía que recibió suficientes elogios de sus aficionados en todo el mundo y alguien tenía que traerlo de vuelta a la realidad”.
Pudo entonces esbozar una sonrisa para apuntar:
“Estoy segura de que en este momento, él está riendo en el cielo, porque estoy a punto de elogiarlo en público por sus logros en uno de los escenarios más públicos. Lo puedo ver ahora, con los brazos cruzados, con una gran sonrisa diciendo: ‘No es una broma’”, agregó.
Soltó entonces una infidencia:
“La gente no lo sabe, pero una de las razones por las que mi esposo jugó a pesar de las lesiones y el dolor, fue porque dijo que recordaba ser un niño pequeño, sentado viendo jugar a su jugador favorito”. Y cuando confesó esto, Vanessa miraba precisamente a Michael Jordan.
Ella, habló por su esposo, quien lamentablemente no pudo hacerlo, pero al que finalmente pudimos escuchar, luego del acto de su despedida como jugador activo, hace cinco años, fue a Tim Duncan, un hombre siempre de muy escasas palabras:
“Esto es lo más nervioso que he estado en mi vida, He estado en Finales, séptimos partidos, esto es oficialmente lo más nervioso que he estado en mi vida. He dado de vueltas en la habitación todo el día, entonces veamos qué pasa”.
Junto a él, Kobe y Garnett, también ingresaron al Salón de la Fama, no podemos dejar de mencionarlo, Eddie Sutton, Rudy Tomjanovich, Tamika Catchings, Kim Mulkey y Barbara Stevens .
“Probablemente sea una de las mejores clases que se realizaron al mismo tiempo en cuanto a individuos. Quiero decir, ¿ese Big 3? No puedo pensar en un Big 3 mejor que haya entrado en el Salón de la Fama al mismo tiempo que este «, comentó desde Los Ángeles un futuro integrante de esa cofradía, LeBron James, coincidiendo con quienes aseguran que la Clase 2020 es la mejor de la historia
“Miras el currículum de Kobe, el currículum de KG y el currículum de Timmy D. Tres de los mejores jugadores que jamás hayan jugado este juego, tres campeones, allí miembros del Salón de la Fama, tres, quiero decir, JMV. Tienen todo lo que podrías desear en esta liga. Tienen todo”.
Sí, vaya jornada esa, con esas luminarias iluminando los cielos del Salón de la Fama. No podía ser de otra manera.
Jimmy López Morillo
Dos veces ganador del Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar
Las incongruencias, plagios, errores gramaticales y otorgraficos, son única y exclusiva responsabilidad directa del periodista que firma esta noticia y no de primicias24.com



