Primicias24.com- La economía mundial es una red de interconexiones infinitamente complicada. Cada persona tiene una serie de relaciones económicas directas en las tiendas en las que compra; con el empleador que paga el sueldo; con el banco que extiende un crédito de vivienda, etc. Tal cadena, a su vez, puede revelar lo que supone el COVID-19.
En los próximos años se sabrá lo que ocurre cuando se rompe esa red, cuando millones de lazos se destruyen al mismo tiempo y se abra la posibilidad de una economía global completamente distinta de la que reinó en las últimas décadas.
Adam Tooze, historiador de la Universidad de Columbia y autor de Crash, aseveró que “por mucho que desee que podamos recuperar la actividad económica normal, ese es precisamente el comienzo de nuestro problema”.
Refirió además que “vivimos un periodo de profunda incertidumbre, de un orden de magnitud mayor que cualquier cosa a la que estamos acostumbrados”.
Además, Elizabeth Economy, directora del Consejo de Relaciones Exteriores, resaltó que cada país se replanteará cuánto quiere depender de otro. “No creo que este sea el fin de la globalización, pero, sí que acelera la clase de pensamiento que se dio en el Gobierno de Trump, que hay tecnologías fundamentales; recursos esenciales; capacidad industrial de reserva que queremos acá en Estados Unidos en caso de crisis” reseñó Clarín.

