Primicias24.com- Santiago de Cuba, la «cuna de la Revolución», festejó los 60 años del triunfo de la insurrección de los rebeldes de Fidel Castro entre el olor del cerdo asado y la música de las celebraciones por el año nuevo, dos acontecimientos que se solapan en la capital caribeña de la isla.
En el parque Céspedes, escenario principal de los festejos y el mismo donde Castro recibió el año 1959 con una arenga de victoria, cientos de santiagueros dieron vivas mientras se izaba una bandera cubana gigante, tradición de más de 115 años que demuestra la larga historia de rebeldía de la «Ciudad Héroe».
La costumbre, que data del siglo XIX, cuando los mambises (guerrilleros independentistas) luchaban en la cercana Sierra Maestra contra España, se ha fundido con la simbología revolucionaria a través las décadas.
«No lo podemos separar. En Santiago se baila por el año nuevo y por la Revolución, que es una sola, desde las guerras de independencia hasta ahora», aseguró Belkis, una santiaguera que todos los años acude con su familia a ver la ceremonia en la plaza «en lugar de quedarse en la casa».
Para esta maestra, la celebración «tiene más sentido si se comparte con los demás, sobre todo esta fecha, para la que nos hemos venido preparando por meses«, dijo mientras admiraba los fuegos artificiales que alumbraron el cielo santiaguero durante casi media hora.
En las calles de acceso al parque Céspedes los puestos de frutas, bebidas y el tradicional pan con lechón se mantuvieron abiertos hasta bien entrada la madrugada, en la que se quemaron cientos de muñecos de tela como símbolo del Año Viejo.
«Es costumbre quemar el muñeco para acabar con todo lo malo y atraer la buena suerte que tanto nos hace falta«, explicó Surelys, quien dio a su monigote rasgos femeninos y le prendió fuego entre vítores de sus vecinos.
Sin embargo, a pesar del entusiasmo, muchos santiagueros tienen «los pies en la tierra«, porque después de aclararse el humo de los fuegos artificiales «la vida vuelve a la normalidad y se nota que hay que trabajar mucho para prosperar«, insistió Daniel, un maestro jubilado que nació «con la Revolución«.
«Hemos llegado a estos 60 años con mucho trabajo, con bastante trabajo, pero bueno, hay mucho optimismo en la población ahora con el nuevo presidente (Miguel Díaz-Canel), con lo que se va a hacer en la economía, a ver si mejora. Él pide trabajar y trabaja», señaló por su parte Raúl.
Más tajante, Yoendris, de 27 años, asegura que siente a Cuba «paralizada si la comparo con otros países. No se ha avanzado en nada, pero así mismo las personas son felices y tratan de dar lo mejor de ellos para continuar».
Agencias
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