Denunciados Díaz-Canel y y Castro ante el TPI

Primicias24.com- El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, y su predecesor inmediato, Raúl Castro, fueron denunciados ante el Tribunal Penal Internacional (TPI) por los supuestos crímenes de lesa humanidad cometidos por sus gobiernos contra los trabajadores de las llamadas misiones internacionales.

La denuncia ha sido presentada por Prisoners Defenders International Network y por la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU), según  anunció este martes desde la sede de la Organización de Estados Americanos (OEA) en Washington sus respectivos líderes, el español Javier Larrondo y el disidente cubano José Daniel Ferrer.

Se dirige contra Díaz-Canel y Castro y otros cuatro altos cargos: los ministros de Exteriores, Bruno Rodríguez; Salud Pública, José Ángel Portal Miranda; Comercio Exterior e Inversión Extranjera, Rodrigo Malmierca; y Trabajo y Seguridad Social, Margarita González.

Larrondo explicó que en concreto señalaron a estos seis dirigentes porque la violación «sistemática» de los Derechos Humanos procede de esos cuatro ministerios y de la Presidencia. «Son los máximos responsables», asevero.

Prisoners Defenders y la UNPACU argumentan en la denuncia, de 350 páginas, que los entre 50.000 y 100.000 profesionales cubanos que trabajan en las misiones internacionales son víctimas de «esclavitud, persecución y otros actos inhumanos» que constituirían crímenes de lesa humanidad.

A través de las misiones internacionales, que se pusieron en marcha hace décadas bajo el Gobierno de Fidel Castro, Cuba envía personal cualificado, en su mayoría médicos pero también profesores, ingenieros y artistas, entre otros, que prestan sus servicios en países donde son necesarios a cambio de un pago.

Durante su estancia en el extranjero, «son alejados de sus familias» porque a ellas no se les permite salir de Cuba para visitarlos y solo pueden viajar a la isla caribeña «en casos de defunción de sus padres o hijos».

Sufren «jornadas infernales», un 160 por ciento superiores a la carga laboral máxima estipulada por la Organización Internacional del Trabajo (OIT), y viven «confinados» en «estancias comunes» con «toque de queda al atardecer». Además, «no pueden relacionarse con nativos», lo que excluye las «relaciones sentimentales» sin permiso de su supervisor.

De acuerdo con el activista español, las personas que prestaron testimonio para dar forma a las denuncias «están emocionadas porque por fin se ha expuesto con todo detalle lo que han sufrido».

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