Primicias24.com- Este martes el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis almagro aseguró en medio de una entrevista a un medio digital que los diálogos efectuados entre el Gobierno venezolano y la oposición en Oslo, Noruega “debilitaron» el liderazgo mostrado hasta entonces por el presidente de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó, mientras que “fortalecieron” al mandatario venezolano, Nicolás Maduro.
Almagro, quien se encuentra en Medellín, donde se celebra la 49 Asamblea General de la OEA, destacó que se enteró “por la prensa” de los diálogos, al tiempo que aseguró tener “mucho que decir sobre Venezuela”.
A continuación, presentamos la entrevista completa.
Usted es, al menos sin duda la mayoría lo reconocemos así, y lo he escrito, nuestro mayor aliado. El más grande que tenemos en el mundo y quien empezó la ofensiva internacional contra el régimen de Nicolás Maduro. ¿Cree que el Gobierno de Juan Guaidó lo percibe de esa manera?
Creo que el Gobierno de transición tiene sus propios temas, sus propios problemas y sus propias búsquedas de alianzas, que tienen una lógica política que es muy propia, muy particular.
Yo no busco ser percibido ni como un aliado ni como otra cosa. Lo que busco es ser percibido como alguien que defiende algunos principios que están muy claros, y que tienen unos objetivos muy claros de redemocratización del país. Y qué es lo que tiene que hacerse para lograr esa redemocratización. Eso a veces coincide y a veces no coincide con estrategias políticas propias —y a veces partidarias; y a veces del contexto del funcionamiento del sistema—.
Entonces, no es el objetivo nuestro, no puede ser el objetivo nuestro, transformarnos en aliados. El objetivo nuestro es lograr la democracia para Venezuela. Lograr justicia para Venezuela. Lograr la reinstitucionalización del país. Limpiar el país de corrupción. Y continuar trabajando en que cada vez más venezolanos tengan más derechos. Esa es la lógica de trabajo.
¿Cómo es su relación con el Gobierno de Juan Guaidó? O, particularmente, con él.
Con Juan Guaidó tenemos una buena relación. Nos vimos dos veces en el correr del año pasado. Es una muy buena relación. Hablamos por teléfono hace diez días. Estamos en contacto y viendo un poco cómo se puede empujar ese barco para lograr que salga del hundimiento en el que está ahora. Porque es sobre cómo se rescata el Titanic. Ese es el objetivo. Venezuela es hoy un barco absolutamente hundido a miles de metros de profundidad. Es cómo se rescata el Titanic y eso necesita el esfuerzo de todo.
¿Y cómo se enteró usted de los diálogos en Noruega?
Ehm, por la prensa. Sí.
Y, tomando en cuenta la calidad de aliado que es usted, ¿eso era lo que correspondía?
Yo no le digo a la gente lo que corresponde ni lo que no corresponde. Yo creo que la gente tiene sus objetivos, actúa conforme a su estrategia, y emplea las tácticas que mejor le convienen o le interesan en el momento.
Así que, no vamos a recriminar a nadie por eso.
Si, esto se hizo a un costo muy grande para el presidente encargado. Como lo del 30 de abril también se hizo a un costo muy grande para el presidente encargado.
Hay gente muy generosa apostando con el nombre del presidente encargado. Y eso, pienso que es un problema en el mediano y largo plazo. Claro, tratándose otros problemas en el Gobierno de transición, este es el menos grave de todos.
Claro, pero, ¿del evento del 30 de abril, de esos acuerdos que llevaban semanas trabajándose, se enteró ese mismo 30, también por la prensa?
Por suerte sí. Por suerte sí. Hay cosas que por supuesto que no me van a preguntar porque saben que las voy a intentar detener.
Por supuesto. Le quería preguntar al respecto…
Si me hubieran preguntado, hubiera salido: «¡Paren ese disparate! ¡Paren ese disparate!». Creo que por eso evitaron avisarme.
Ayer, por ejemplo, el Washington Post publicó un artículo, luego de una entrevista que le hicieron al ex director del SEBIN, sobre los acuerdos y el plan que se venía trabajando. El Gobierno de Guaidó había pactado un acuerdo con chavistas de alto perfil —como Padrino López, Maikel Moreno—, en el que ellos iban a formar parte de un Gobierno de transición, luego de salir de Nicolás Maduro. ¿Qué piensa de ello?
Creo que es un error. Una vez se lo dije a un alto funcionario. Le pregunté si los conocían personalmente, si conocían a esta gente.
A muchos de ellos los vi, en mi vida anterior y en esta vida. Y, verdaderamente, es imposible confiar en alguno de ellos. No puede confiar Maduro en ellos y de este lado, menos. No amerita, nada, la menor confianza.
¡Y eso es crimen organizado! Maikel Moreno, Vladimir Padrino… ¡Eso es crimen organizado! O sea, no es una opción de salida. No es una opción de transición democrática. Probablemente por eso nunca me hubieran preguntado.
Además, la Asamblea Nacional nombró a un Tribunal Supremo de Justicia que hoy funciona… Y eso lo considero un error muy grave. Negociar con…
¿Maikel Moreno?
El presidente del Tribunal de Justicia usurpador. Pareciera que las negociaciones fueran más fluidas con el Tribunal Supremo de Justicia usurpador que con el Tribunal Supremo de Justicia legítimo.
Como si fueran más cercanos al ilegítimo que al legítimo…
Por alguna razón que desconozco. Pero tampoco le puedo decir a nadie, cuestionar su estrategia.
¿Está decepcionado?
No, para nada. O sea, uno sabe que los procesos, estos, son largos y engorrosos. Que son complicados y tienen dificultades.
Nosotros hemos tenido diferencias con la MUD [Mesa de la Unidad] prácticamente desde enero de 2016, cuando se inhabilitaron a los diputados de Amazona. En ese momento hicimos un escrito muy fuerte contra la inhabilitación; y al rato me entero de que quienes los inhabilitan era la propia Asamblea Nacional. Renunciaron a su mayoría de dos tercios.
Entonces, todos esos procesos tienen sus particularidades. Y uno siempre tiene la impresión de que hay gente que se conoce de otra forma y que se entiende de otra forma —y eso no forma parte de la lógica con la que nosotros defendemos la redemocratización de Venezuela—.
PanAm Post
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