Primicias24.com- La justicia estableció que Cristián Labbé en noviembre de 1973, mientras ejercía como agente de la policía secreta de Pinochet, torturó a Harry Cohen, un joven estudiante que iba de viaje a visitar a sus padres en la localidad de Futrono (sur).
Cohen fue detenido por los agentes debido a sus vestimentas consideradas «revolucionaras» y por su cabello largo, pero no participaba en política, y fue llevado hasta un recinto militar en Panguipulli donde fue golpeado, fue colgado de los pies, fue obligado a comer alimentos contaminados y fue electrocutado, en una sesión de tortura encabezada por Labbé.
Por esto, el exagente fue condenado a tres años de presidio efectivo, y el Fisco de Chile fue condenado a pagar una indemnización de 41.334 dólares a Cohen, por conceptos de daño moral.
Labbé fue acusado en diversas ocasiones por víctimas sobrevivientes de ser uno de los perpetradores de las sesiones de torturas realizadas durante la dictadura.

