Primicias24.com- En diversos puntos de Francia, cada noche, muchos vecinos debe soportar con miedo, cómo se organizan carreras de motos; barbacoas en los tejados o picnics en las zonas verdes, aún y con la orden de confinamiento decretada por Emmanuel Macron, el pasado 17 de marzo, a causa del COVID-19.
El problema no es solo la falta de civismo, sino que los responsables del tráfico de drogas en las zonas, vieron reducido su negocio desde que el coronavirus llevó al Gobierno a obligar a la ciudadanía a quedarse en casa, reseña Sputnik.
Consientes de que algo así pasaría, el Ministerio del Interior ordenó a la policía «hacer prueba de discernimiento»; una manera de dejar hacer y no aplicar la ley con rigor como en cualquier otra zona de las ciudades concernidas. “El Estado aceptó así lo que los delincuentes pretenden significar con la violencia nocturna. Que ese territorio está bajo su control”, indica el medio citado.
La policía tampoco puede abandonar los barrios, por lo que con mucha precaución intenta hacer cumplir las normas de confinamiento.
Los sindicatos de la policía hablan de «una olla a presión a punto de estallar» e indican que las fuerzas del orden no pueden al mismo tiempo gestionar una crisis sanitaria y frenar la violencia en los suburbios.

