Primicias24.com- Un palestino autista de 32 años, de nombre Iyad Hallak, que cruzaba casi a diario la «Puerta de los Leones» para ir a su escuela en la Ciudad Vieja de Jerusalén bajo la mirada de los policías israelíes, no logró hacer lo propio el sábado 30 de mayo, puesto que la policía acabó con su vida, reseñó AFP.
Aunque era alto; de espalda ancha, pelo castaño; amante de la jardinería y coleccionista de perfumes según su tío Osama, citado por la agencia, Iyad también tenía la edad mental de un niño de ocho años.
Amaba la escuela y, en el momento más crítico de la crisis del COVID-19, sufría por no poder ir, según contaron familiares a AFP.
Su casa en el barrio de Wadi el-Joz, en el valle bajo el Monte de los Olivos, en Jerusalén Este, está a 10 minutos a pie de la escuela, justo detrás de la Ciudad Vieja. Como Iyad era autista, su madre, Rana, lo acompañó durante años.
El desafortunado sábado por la mañana, una maestra iba con Iyad, pero una vez en la «Puerta de los Leones», un arco de piedra ocre y arena llamado «Bab al-Asbatt», alguien disparó.
Iyad iba a sacar el teléfono de su bolsa, mas los policías creyeron que iba a sacar un arma, sobre todo porque los ataques son relativamente comunes contra las fuerzas israelíes.
Según un comunicado de la policía, los agentes «ordenaron» a Iyad detener su gesto y luego «comenzaron a perseguirlo a pie». «Durante la persecución, oficiales abrieron fuego contra el sospechoso», señaló.
Recibió dos disparos, según la familia. ¿Cómo pudieron disparar a un autista que pasaba por allí todos los días?, se preguntan sus familiares, citados por el medio mencionado.
La cólera no va a devolver a Iyad a la familia Hallaq. «Está ahora en los brazos de Dios y estoy segura de que es feliz», expresó su madre, mientras abrazaba el retrato de su hijo.

