Primicias24.com- Tras el asesinato el pasado 12 de junio del ciudadano afroamericano Rayshard Brooks, quien fue baleado por un policía blanco en Atlanta, Estados Unidos (EEUU) se produjo la renuncia de la jefe policial de la ciudad, Erika Shields.
El joven de 27 años falleció en el aparcamiento de la cadena Wendy’s tras resistirse al arresto y forcejear con 2 agentes blancos, informó el Buró de Investigación de Georgia (GBI, en inglés).
“El agente de policía sacó una pistola de descarga eléctrica, y los testigos dicen que, durante el forcejeo, el hombre (Brooks) agarró esa pistola eléctrica y se hizo con ella”, afirmó el organismo, haciendo referencia a que la víctima dio positivo a la prueba de alcoholemia.
El hecho, registrado parcialmente en un video que circuló rápidamente en las redes sociales, ocurrió en medio de las protestas por el asesinato de George Floyd, quien fue asfixiado por el policía de Minneapolis, Derek Chauvin, el pasado 25 de mayo y cuyo caso desató violentas protestas en exigencia de justicia, igualdad de derechos y reforma policial.
La alcaldesa afroamericana de Atlanta, Keisha Lance Bottoms, anunció en una rueda de prensa la dimisión de Shields en exigencia de los manifestantes.
“A la familia del señor Brooks, no hay palabras suficientemente fuertes como para expresar lo sinceramente que lamento su pérdida”, expresó Bottoms, candidata a la vicepresidencia bajo la fórmula del demócrata de Joe Biden.
Para la alcaldesa el uso de la fuerza letal no estaba justificado y pidió el despido inmediato del agente involucrado.
El abogado de la familia, L. Chris Stewart, disputó la versión oficial, asegurando que los testigos con los que habló no vieron a al agente hacer un test de alcoholemia a la víctima. Además, una pistola eléctrica no es un arma letal.
“Su vida (del policía blanco) no estaba en riesgo inmediato cuando disparó ese tiro”, enfatizó.

