Primicias24.- Las decenas de miles de mujeres ucranianas que esperan junto a sus hijos el cese de la ofensiva militar rusa en Ucrania le están cambiando la fisonomía a la capital de Moldavia, uno de los países más envejecidos y despoblados del mundo.
Aprovechando la llegada de la primavera, las refugiadas han salido a pasear con los niños por los parques y los bulevares de Chisinau que, como el resto de Moldavia, se está volcando en ayudar a sus vecinos ucranianos en estos momentos difíciles.
«Nos han recibido muy bien porque nos entienden y temen ser los próximos en sufrir un ataque de Rusia», dice a Efe Viktoria Aybakirova, una estudiante natural de Mykolaiv que llegó a Moldavia el 28 de febrero con su hermana, su madre y su abuela.
La campaña militar rusa contra Ucrania ha invertido este fenómeno, y hoy son muchos los ucranianos de esa ciudad que han recorrido los 180 kilómetros que la separan de Chisinau huyendo de la amenaza militar rusa.
Frente a la embajada rusa, decenas de jóvenes moldavos y refugiados ucranianos se manifiestan durante horas cada tarde con pancartas a favor de Ucrania y carteles que animan a los coches a pitar en protesta contra la guerra de Rusia.
Conductores de vehículos con matrículas de Moldavia y de Ucrania responden tocando el claxon y saludan con la mano detrás de la ventanilla.
Los convocantes son Diana Mazurova y Vladimir Ternavschi, dos jóvenes moldavos que se conocieron en ese mismo lugar hace un año mientras se manifestaban en apoyo al disidente ruso Alexéi Navalni.
Fuente: EFE



