Misión de la ONU en Ucrania: El desprecio de Rusia por los civiles es brutal

Primicias24.com La misión tripartita de la ONU para investigar violaciones de derechos humanos en Ucrania presentó hoy su nuevo informe sobre los abusos en el conflicto, en el que identifica crímenes de guerra y contra la humanidad cometidos por las fuerzas rusas con “un brutal desprecio por la vida de los civiles”.

Así lo subrayó en rueda de prensa el presidente de la misión, el noruego Erik Mose, quien aseguró que el informe, que se presentará la próxima semana en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, muestra que Rusia “ha cometido numerosas violaciones de los derechos humanos y las leyes humanitarias”.

Estos abusos “constituyen crímenes de guerra que incluyen asesinatos, ejecuciones sumarias, tortura y tratos inhumanos, violaciones y deportaciones forzosas”, destacó.

El nuevo documento amplía de cinco a nueve las regiones de Ucrania investigadas por la comisión con respecto al informe preliminar que la misión emitió en septiembre de 2022, también amplía de dos a once los meses a estudio (hasta enero de 2023), añadiendo a la acusación previa de crímenes de guerra la de crímenes contra la humanidad.

“Desde octubre se han observado ataques sistemáticos a infraestructuras de energía, de calefacción, que afectan a millones de personas, y han tenido grave impacto para la educación, la sanidad… por ello podrían constituir crímenes contra la humanidad”, explicó la bosnia Jasminka Dzumhur, miembro de la comisión.

El hecho de que Rusia cuente con lugares específicos para torturar a civiles y prisioneros de guerra, y la brutalidad con la que son perpetrados es otro motivo para acusar a Rusia de estos crímenes de lesa humanidad, añadió la experta.

El informe detalla numerosos tipos de tortura que van desde el suspender a los detenidos del techo con las manos atadas en “posición de loro” al estrangulamiento con cables, bolsas de plástico o máscaras de gas, la violación en confinamiento, palizas o electrocuciones.

En el caso de esas electrocuciones, el documento detalla un método de tortura apodado por los captores como la “llamada de Lenin” o “llamada de Putin”, en el que un teléfono de uso militar es conectado mediante cables a los pies, las manos o los genitales del detenido para usarse como fuente de dolorosas descargas.

Estos castigos en ocasiones se infligían a detenidos por hablar ucraniano o no recordar la letra del himno ruso, indica el informe, realizado con más de 600 entrevistas a testigos y víctimas de estos abusos.

“Las condiciones de detención son inhumanas para hombres y mujeres de todas las edades, y podían suponer crímenes de guerra y violaciones de la libertad y la seguridad de los seres humanos”, señaló el colombiano Pablo de Greiff, tercer miembro de la comisión.

El presidente de la comisión señaló en rueda de prensa que por ahora se ha descartado acusar a las fuerzas invasoras rusas de genocidio, pese a que autoridades ucranianas aseguran que actos como la deportación de decenas de miles de niños de este país a territorio ruso podrían constituir tal crimen.

“Seguimos buscando evidencias en este sentido, algunos hechos parecen apuntar a que Rusia apunta deliberadamente hacia ciertos grupos pero aún no hemos llegado a ninguna conclusión”, señaló Mose al respecto.

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