Primicias24.com La ONU condenó este miércoles el arresto en Afganistán del popular activista Matiullah Wesa, firme defensor de la educación femenina, pese a las explicaciones de los talibanes, que acusaron al detenido de llevar a cabo «actividades sospechosas» y organizar movimientos «de provocación contra el Gobierno».
«Estamos alarmados por las detenciones arbitrarias en curso de trabajadores de los medios y activistas de la sociedad civil en Afganistán, especialmente aquellos que son objetivo por defender los derechos de las mujeres y niñas», señaló el Consejo de Derechos Humanos de la ONU en Twitter.
«Llamamos a la liberación urgente de los detenidos arbitrariamente y al respeto a los derechos fundamentales», añadió.
Wesa fue detenido el lunes por los talibanes, según denunció ayer la misión de las Naciones Unidas en Afganistán (UNAMA), antes de que los fundamentalistas emitiesen cualquier información sobre el motivo del arresto.
El activista es conocido en el país por haber lanzado varias campañas educativas en algunas provincias afganas y establecer una biblioteca móvil en zonas rurales para facilitar la educación de jóvenes afganas, que desde la llegada al poder de los fundamentalistas hace más de un año y medio no han podido volver a las aulas
Sin embargo, horas después de la denuncia de la UNAMA, un funcionario de alto rango del Ministerio de Cultura e Información del Gobierno talibán, Abdul Haq Hammad, afirmó en Twitter que la detención de Wesa, se debía a que realizaba actividades «sospechosas», por lo que el Gobierno tenía «derecho a pedirle explicaciones».
El portavoz de los talibanes, Zabiullah Mujahid, agregó ante los medios que el activista estaba además acusado «de realizar actividades arbitrarias sin su conocimiento y organizar concentraciones que incluían movimientos de provocación contra el Gobierno».
Wesa lanzó la campaña Pen Path, con la que otorgó un altavoz a las mujeres y niñas afganas en su lucha por la reapertura de las escuelas de secundaria y universidades del país asiático.
Una voces que «reflejan la voluntad de muchos afganos», según afirmó la encargada de negocios de Estados Unidos en Afganistán, Karen Decker, en otro tuit donde pidió que los talibanes liberen al activista y faciliten su trabajo en lugar de poner obstáculos.
Desde la llegada al poder de los talibanes hace un año y medio, Afganistán sufrió un retroceso generalizado en materia de derechos humanos, marcado por un goteo continuo de restricciones contra las mujeres y la intimidación sistemática contra activistas y periodistas.
En este sentido, la situación de las afganas recuerda cada vez más a la época del primer régimen talibán, cuando las mujeres quedaron relegadas a las tareas domésticas, sin posibilidad de salir de casa.
Entre la plétora de restricciones impuestas contra las mujeres, se encuentran la suspensión a la educación secundaria y universitaria, la obligatoriedad de llevar el rostro cubierto, la segregación por sexos o precisar del acompañamiento de un miembro masculino de su familia para recorridos largos.EFE



