Primicias24.com Tras la victoria arrolladora en México de Claudia Sheinbaum, quien ha prometido dar continuidad a la política de Andrés Manuel López Obrador, la relación con Estados Unidos queda ahora pendiente de lo que decidan los estadounidenses en noviembre, cuando Donald Trump, con su retórica antimexicana y antinmigrante, puede lograr un segundo mandato.
Cada 12 años coinciden las elecciones presidenciales entre México y Estados Unidos, países que comparten la frontera más larga y transitada del mundo, además de dos economías dependientes la una de la otra e innegables lazos familiares: unos 38 millones de ciudadanos de origen mexicano viven en Estados Unidos.
La primera mujer presidenta de la historia de México asumirá el poder el 1 de octubre, un mes antes de que los estadounidenses vayan a las urnas el 5 de noviembre, y deberá lidiar con la campaña en Estados Unidos y con el presidente que salga elegido para los próximos cuatro años, ya sea Joe Biden o Trump.
«México y los mexicanos van a ser un tema central en la campaña de Estados Unidos y será importante ver cómo Sheinbaum responde o no a la retórica», comenta a EFE Jason Marczak, vicepresidente del Atlantic Council, un centro de pensamiento de Washington.
La relación de Sheinbaum con EE.UU.
Sheinbaum arrasó en las elecciones del pasado domingo con cerca del 60 % de los votos, superando incluso los resultados de su mentor político, el presidente saliente López Obrador. Su partido, Morena, de izquierda nacionalista, gozará de una amplia mayoría en el Congreso capaz de reformar la Constitución.
La política de la nueva presidenta hacia Estados Unidos «va a estar en el mismo camino que la política actual de México, con algunos ajustes», opina Marczak.
López Obrador (2018-2024) ha cooperado estrechamente con Washington en materia migratoria, desplegando la Guardia Nacional para frenar a los migrantes y aceptando las devoluciones de indocumentados de terceros países.
Según sus críticos, a cambio de eso habría logrado que la Administración del demócrata Biden hiciera la vista gorda ante las constantes críticas del presidente mexicano a la prensa, al poder judicial y a las autoridades electorales de su país.



