Primicias24.com- El Ministerio de Comercio de China anunció hoy una extensión en su investigación antidumping sobre las importaciones de brandy provenientes de la Unión Europea (UE), prolongando el proceso hasta el 5 de julio del presente año. La pesquisa, iniciada en enero de 2024, se enmarca en las crecientes tensiones comerciales entre Pekín y Bruselas.
En un breve comunicado publicado en su sitio web, el Ministerio de Comercio chino justificó la extensión del plazo original, que debía concluir este sábado 5 de abril, argumentando la «complejidad del caso». Inicialmente, la investigación tenía una duración prevista de un año, pero en diciembre pasado ya se había decidido una primera prórroga.
Esta nueva decisión se produce pocos días después de las visitas a China del comisario europeo de Comercio, Maros Sefcovic, y del ministro francés de Exteriores, Jean-Noël Barrot.
La investigación china se centra principalmente en los productores franceses de coñac, para quienes China representa su segundo mayor mercado de exportación, solo superado por Estados Unidos.
Tras la visita del comisario Sefcovic, la UE y China acordaron mantener un seguimiento «estrecho» de sus conversaciones sobre temas comerciales «clave», iniciar un «diálogo» sobre los vehículos eléctricos y establecer un grupo de trabajo enfocado en el acceso al mercado agroalimentario.
El organismo francés encargado de la denominación de origen del coñac había anticipado el lunes la posible extensión del plazo para la imposición de aranceles definitivos por parte de China, interpretándolo como una señal «positiva» de la disposición de Pekín a entablar un diálogo.
A pesar de esta señal, el coñac europeo continúa afectado por tasas provisionales en el mercado chino, donde sus ventas experimentaron una caída significativa del 72% en el mes de febrero.
Los aranceles al brandy, junto con las investigaciones en curso sobre las importaciones de lácteos y carne de cerdo procedentes de la UE (esta última con un impacto particular en España), forman parte de la respuesta de China a los aranceles impuestos por Bruselas a los vehículos eléctricos fabricados en el país asiático. La UE considera que las subvenciones estatales otorgadas a este sector distorsionan la competencia justa con las empresas europeas.



