Primicias24.com– El tribunal de la ciudad de Vannes condenó este miércoles a 20 años de prisión al excirujano francés Joël Le Scouarnec, declarado culpable de violación y agresión sexual agravada contra 299 pacientes, la mayoría menores de edad, entre 1989 y 2014.
El fallo, que acogió en su totalidad la petición de la fiscalía, constituye la pena máxima por violación en Francia y cierra uno de los mayores juicios por pederastia en la historia del país.
Un caso de horror sistemático
Le Scouarnec, de 74 años y especializado en cirugía digestiva, abusó de sus víctimas –158 hombres y 141 mujeres, con una edad promedio de 11 años– durante consultas, cirugías o postoperatorios, muchas veces bajo sedación.
La investigación se inició en 2017, cuando los padres de una vecina de 6 años lo denunciaron por abuso. La policía allanó su casa y halló diarios detallados donde registraba sus crímenes, además de 300.000 imágenes de explotación infantil y muñecas que usaba para sus «juegos sexuales».
«Soy un pedófilo y un violador de niños«, admitió el acusado durante el juicio, donde también se declaró responsable del suicidio de dos víctimas que, al descubrir su pasado de abusos, no soportaron el trauma.
Frustración y dolor en las víctimas
Aunque Le Scouarnec se declaró culpable, muchas víctimas dudan de su arrepentimiento. «Sus palabras son siempre las mismas, en el mismo tono; no veo sinceridad«, dijo Louis-Marie, de 35 años, a la BBC.
Otras relataron cómo los abusos marcaron sus vidas: «Te metiste en mi cabeza, me destruiste, me convertí en alguien que ya no reconozco«, declaró una víctima. Muchas sufrieron depresión, trastornos alimentarios y adicciones.
Un sistema que falló
El caso reveló graves negligencias: en 2005, Le Scouarnec recibió una condena leve por posesión de pornografía infantil, pero los hospitales donde trabajó ignoraron las alertas.
«Intentan presentarlo como un monstruo, pero este monstruo es la sociedad que lo creó«, denunció Manon Lemoine, una de las afectadas.
Las víctimas criticaron además el escaso impacto mediático y político del juicio, pese a su magnitud. «Es hora de que la ley cambie para que las sentencias sean más justas«, exigió Francesca Satta, abogada de las víctimas.
Con esta condena, Francia cierra un capítulo oscuro, pero las heridas de cientos de sobrevivientes siguen abiertas.



