Desde agua de arroz hasta leche de cabra dan las madres con VIH a sus bebés

Primicias24.com- Sin lugar a dudas la lactancia materna es fundamental para garantizar el buen desarrollo de los bebés por ser rica en inmunoglobulinas, lactoferrina, carotenoides, proteínas, carbohidratos, minerales, vitaminas A, D, E y K, entre otros nutrientes que aportan una gran cantidad de anticuerpos al sistema inmunológico.

Esto sin contar su alto contenido en agua que sobrepasa el 80% y su valor en grasas o lípidos de entre 3 a 5% que se traducen en Omega 3, necesario para el fortalecimiento del sistema neurológico y visual.

La lactancia materna, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), también es beneficiosa para las madres porque “reduce el riesgo de padecer cáncer de mama y de ovario, diabetes de tipo 2 y depresión postparto”.

Sin embargo a la hora de utilizar  este método de nutrición, es recomendable que las madres mantengan una dieta saludable, ya que la leche materna es el resultado de la calidad y cantidad de los alimentos que consumen. 

El uso de las fórmulas lácteas es una alternativa mundial que si bien no contiene todas las sustancias inmunológicas que ofrece la leche materna permite el crecimiento saludable de las niñas y niños. 

La OMS, asegura que las fórmulas lácteas pueden utilizarse solas o alternarse con la lactancia materna sobre todo a partir de los 6 meses de edad cuando “las necesidades de energía y nutrientes del lactante empiezan a ser superiores a lo que puede aportar la leche materna”. 

Pero ¿Cómo hace una madre con VIH (Virus de Inmunodeficiencia Humana) para amamantar a su bebé? ¿Qué alternativas puede utilizar cuando los precios de las fórmulas lácteas en Venezuela sobrepasan los 20 dólares? 

Primicias24 se encontró con varios casos de mujeres que optan por elaborar desde agua de arroz hasta suministrar leche de cabra a sus hijos por no tener los recursos económicos para comprar leche artificial que oscila entre los 20$ (400gr) y 45$ (1kg) en los supermercados, farmacias y puestos de la economía informal. 

Publicación a la fecha de una página reconocida de compra y venta de productos. 

 

Tal es el caso de una madre primeriza de 23 años de edad diagnosticada con VIH hace 6 años, quien contó de forma anónima a Primicias24 que tomó la medida desesperada de  “alimentar” a su bebé -de un mes y medio- con agua de arroz porque no puede amamantarlo por miedo a contagiarlo, ni mucho menos tiene dinero para comprar fórmulas. 

Explicó que cuece el arroz con agua y lo cierne cuando está a punto de secarse para obtener el líquido lo más blanco posible. 

“La pediatra me dijo que no puedo dar esto a mi bebé porque no lo estoy nutriendo bien y tarde o temprano las consecuencias se reflejarán en su estado de salud. Me dijo que trate de comprar las fórmulas, pero con qué, si cuestan en dólares”, relató, al tiempo que se lamentó por no poder alimentar a su pequeño con leche completa debido a su corta edad. “Es un poco más accesible, pero la pediatra me dijo que le puedo dar esta leche a partir del año”. 

Contó que por su condición no posee trabajo, solo cuenta con la ayuda de sus padres, quienes “con mucho sacrificio” ven por ella y su hijo. El virus, se lo contagió su novio cuando tenía 16 años de edad y se enteró cuando él murió. “Desde entonces mi vida no ha sido fácil, traté de rehacer mi vida y mi pareja me engañó, dejándome sola con mi hijo”. 

Las aguas de pasta y de maíz, son otras de las tantas alternativas más utilizadas por las madres con VIH. Su forma de preparación es similar a la del arroz y no aportan los nutrientes necesarios para el desarrollo de los bebés. Sin embargo, “es preferible darles algo de comer que dejarlos morir de hambre o lo peor amamantarlos e infectarlos”, manifestó Nora de 36 años de edad, quien pidió mantener su apellido en reserva.

Indicó que su hija de 3 meses nunca “ha tomado leche, una vez intenté darle la completa y le dio diarrea y se la suspendí. Le daré agua de pasta, maíz, arroz de lo que consiga en la casa hasta que esté más grande”. 

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Esta mujer, también contagiada por su pareja, agregó que presenta problemas con su tratamiento debido a la inexistencia de antirretrovirales en el país. “Me vi obligada a suspenderlo en dos oportunidades porque no hay medicinas, y las que hay, no me funcionan a mí. De verdad, la estoy pasando muy mal, esto no se lo deseo a nadie”. 

A pesar de trabajar y contar con el apoyo de sus familiares, Nora expresó su insatisfacción por no poder comprar las fórmulas. “Una lata le durará dos días, y si acaso, imagínate cuantas son a la semana, nada más la de 400 gramos está como en 300 mil bolívares”. 

La leche de animales, aunque no es muy común, también dan de tomar algunas madres que se encuentran sobre todo fuera de Caracas, donde se siente más la escasez de los productos de primera necesidad.

“Todos los días hago un recorrido por diferentes corrales y compro leche fresca de cabra para mi hija, gracias a Dios hasta los momentos le ha caído bien”, aseguró otra madre de 29 años de edad para Primicias24, quien explicó que previamente hierve la lactosa y la mezcla con agua “para que no quede tan fuerte”. 

La leche de vaca, según explicó, “es muy pesada” para dar a los recién nacidos, cuyos riñones inmaduros no pueden digerir el exceso de nutrientes que posee. 

“Lo ideal es dar su leche de fórmula, pero cómo no se puede por los altos costos hay que resolver de alguna manera”, declaró esta joven oriunda de Portuguesa, quien compartió su preocupación por el riesgo que representa esta forma de alimentación para su hija. “Tengo miedo de que vaya a contraer alguna bacteria o alguna enfermedad porque en realidad una desconoce cómo crían a estos animales”, lamentó. 

Las parturientas hicieron un llamado al Ministerio del Poder Popular para la Salud para que distribuyan fórmulas lácteas a las mujeres con VIH/Sida y garanticen de esta manera el derecho a la alimentación de los recién nacidos. 

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