El Profeta Jeremías, nos ofrece una contraposición a primera vista incomprensible, ¡Maldito el que confía en el hombre y aparta su corazón de Dios!, será como desierto valido que nunca recibe la lluvia. y enseguida añade bendito quién pone su confianza en el Señor, sera un árbol plantado junto al agua, sus hojas estarán siempre verdes no dejaran de dar frutos.
son advertencias para aquellos que se olvidan de Dios, que se creen autosuficientes, que confian solo en su fuerza, su dinero, su inteligencia, su poder y no reconocen que todo lo que tenemos y podemos es gracias de Dios, debemos hacer un examen de conciencia sobre nuestra propia vida, ¿se esta haciendo un jardín de verdes frutales o un desierto abrazador?, ¿si estamos llena de vida y la comunicamos o si nuestro corazon esta lejos de Dios y predomina en el los odios, rencores y egoismo?.
El evangelio del Domingo nos regala las bienaventuranzas, un código que nos muestra los auténticos indicadores de la felicidad y consiste en hacerse humildes, por que Dios manifiesta su fuerza en la debilidad, dios se revela en los pobres, en los que lloran, los perseguidos por la justicia, las bienaventuranzas son la luz de la predicación del reino nos impulsa a confiar en un Dios que ha resucitado a Jesús entre los muertos y que también nos resucitara a cada uno de nosotros.
Como escribe San Pablo los Corintios, si Cristo no hubiera resucitado vana e inútil seria nuestra fe.
las bienaventuranzas son mucho mas que consejos morales, son un llamado a un estilo de vida, a una espiritualidad a convertirlos en instrumentos de paz y amor, a portar esperanza y consuelo a un mundo necesitado, nos llena de paz interior y satisfacción porque hay mucha mas felicidad en el dar que en el recibir, en el compartir que los encerramos en una burbuja de placer.
Las bienaventuranzas son un camino de fe y esperanzas nos recuerda que nuestra verdadera identidad y felicidad se encuentra en nuestra relación con Dios y con su reino, un ejemplo de vivir las bienaventuranzas es San Francisco de Asís que se hizo pobre y desde su pobreza descubrió un Dios lleno de Amor, un Dios ternura, un Dios que nos libera para hacernos ricos con su misterio de Salvación



