Primicias24.com- Monseñor Raúl Biord, arzobispo de Caracas, ofreció una profunda reflexión sobre las lecturas correspondientes al III Domingo de Pascua, centrándose en el pasaje del Evangelio de San Juan donde Jesús se aparece a sus discípulos junto al mar de Galilea.
En su mensaje, el arzobispo destacó cómo los apóstoles, posiblemente desanimados y llenos de dudas tras la crucifixión, habían regresado a sus labores de pesca. En ese momento de incertidumbre, Jesús se manifiesta al amanecer, invitándolos a echar nuevamente las redes y compartiendo con ellos un desayuno preparado con esmero.
Un momento central de la reflexión de Monseñor Biord fue el diálogo entre Jesús y Pedro. Recordando las tres negaciones del apóstol, Jesús le pregunta en tres ocasiones si lo ama verdaderamente. «Jesús no lo recrimina, no lo condena, quiere saber si puede confiar en él», explicó el arzobispo. Solo después de esta triple afirmación de amor, Jesús confirma la misión de Pedro, llamándolo por su nuevo nombre y encomendándole el cuidado de sus ovejas: «Apacienta mis ovejas».
Monseñor Biord extendió esta reflexión a todos los fieles, señalando que «si lo queremos, debemos ser sus discípulos y seguir sus enseñanzas, su ejemplo, sus palabras». Subrayó que el Resucitado nos presenta personas a quienes amar, cuidar y servir, y que nuestra labor es ser testigos de la resurrección, priorizando la obediencia a Dios.
En su mensaje, el arzobispo también invocó al Espíritu Santo como guía para el discernimiento y la renovación de la fe. Con la cercanía del cónclave para elegir un nuevo Papa, Monseñor Biord expresó su deseo de que el Espíritu Santo ilumine a los cardenales para que elijan «un pastor según el corazón de Dios, que apaciente a tantas ovejas que están en el corral, algunas enfermas, otras dispersas, otras extraviadas», recordando las palabras del Papa Francisco sobre la inclusión de todos.
Finalmente, Monseñor Biord recordó las próximas celebraciones litúrgicas de la Madre María de San José, la primera beata venezolana, y de la Madre Carmen Rendiles, invocándolas como guías en el camino hacia la santidad. Su mensaje concluyó con una doxología de alabanza al Cordero.



