Primicias24.com.- Con la reciente elección de jueces y juezas de paz en distintas comunidades del país, Venezuela revive una figura fundamental para acercar la justicia al ciudadano común. Una justicia más humana, directa y restaurativa, que busca resolver conflictos cotidianos sin necesidad de tribunales formales.
¿Quiénes son los jueces de paz?
Los jueces de paz son miembros de la comunidad, elegidos por su entorno, que tienen la responsabilidad de mediar en conflictos menores a través del diálogo, la conciliación y el sentido común. Su existencia está consagrada en la Constitución y respaldada por leyes que promueven mecanismos alternativos de resolución de controversias.
Se trata de una forma de justicia menos técnica y más social, que reconoce el valor de la palabra, la escucha y el entendimiento. En momentos donde el sistema judicial enfrenta limitaciones de acceso, lentitud y falta de confianza en algunos sectores, esta figura representa una esperanza real.
Una justicia que construye comunidad
El juez de paz no castiga, sino que repara. No impone, sino que escucha. En contextos de conflictos familiares, vecinales o comunitarios, esta figura puede evitar que pequeñas disputas escalen a situaciones mayores. También puede contribuir a recomponer el tejido social y fomentar una cultura de respeto mutuo.
Además, reduce la carga sobre los tribunales ordinarios y llega a sectores donde la justicia formal suele ser distante o poco funcional.
Desafíos y oportunidades
A pesar del avance que supone su reciente elección, los jueces de paz enfrentan desafíos importantes. En el pasado, muchas comunidades no llegaron a elegir a sus representantes, o la figura fue distorsionada por intereses particulares que desvirtuaron su verdadero sentido.
Para que esta nueva etapa sea realmente transformadora, se requiere:
• Formación ética y técnica continua.
• Apoyo institucional genuino.
• Difusión comunitaria para que la gente conozca su existencia y confíe en su actuación.
Los jueces de paz no deben ser vistos como una figura decorativa ni simbólica. Son agentes activos de convivencia, guardianes del equilibrio comunitario y promotores de soluciones pacíficas en tiempos donde el diálogo escasea.
Una segunda oportunidad
Venezuela tiene hoy una nueva oportunidad para fortalecer esta figura. Si se respeta su autonomía, si se protege su integridad, y si se la dota de herramientas y respaldo, la justicia de paz puede marcar un antes y un después en la relación entre el ciudadano y sus derechos.
Que esta elección reciente no sea un acto aislado, sino el inicio de una cultura de justicia más cercana, más confiable y verdaderamente al servicio del pueblo.
Escrito por el
Doctor Honorio Francisco Torrealba, Constitucionalista,
Analista Político y Profesor Universitario



