Alejandro Carrillo: Martin Luther King ¡52 años de su asesinato!

Primicias24.com- La década del 60 del siglo pasado contemplo sueños renovados del ser humano: el Papa Juan XXIII, quiso darle un segundo aliento a la iglesia católica y para ello convocó el Concilio Vaticano II que dio pasó a la Teología de la Liberación; Nikita Kruschev, intento darle un nuevo rostro al comunismo al desmontar la pesada carga del burocratismo ineficiente stalinista; los hermanos Kennedy quisieron embellecer al capitalismo retirándole  apoyo al anticastrismo mayamero, intentando sacar tropas de Vietnam y llevando a la cárcel a los carteles de la mafia estadounidense; Martin Luther King logró abrir una ventana de oportunidades de superación a la población negra venciendo el enquistado segregacionismo racial. Ernesto Guevara quiso transcender las fronteras de la madre Revolución Cubana en África y Bolivia.

Al final de la década todos habían desaparecidos. El Papa Bueno falleció vencido por el peso de los años; los hermanos Kennedy fueron ambos aniquilados por la CIA en combinación con los sindicatos de la mafia (siciliana-irlandesa y judía) , la prostitución, el lavado de dinero y las apuestas ilegales; el comandante Ernesto Guevara es eliminado en una operación dirigida por los “Rangers” en Bolivia; y el reverendo Martin Luther King cae víctima de un francotirador por la acción combinada de grupos supremacistas (KKK), el F.B.I y la C.I.A.. 

Con el magnicidio del Dr. King interrumpieron el curso del gran sueño de los afro-descendientes de liberación, solidaridad y sana coexistencia inter-racial en Estados Unidos, y también eliminaron a quien iba a ser el primer presidente afro americano comprometido con un revolución social desde la Casa Blanca.

Para la fecha de su asesinato, Luther King era el líder político y espiritual indiscutible de toda la nación. Pero la minoría blanca, anglosajona y protestante (W.A.S.P.), vio tambalear su trono de odio y ordenaron ejecutar la sentencia de muerte. El disparo fulminante sonó a las 18:01 horas, mientras el predicador estaba reclinado de la baranda del pasillo de su habitación del Motel Lorraine en  Memphis – Tenneesse. 

Desaparecido el pastor, había entonces que borrar su huella y apagar la voz de sus proféticos discursos; tras su muerte se abrieron ciertos puentes a las comunidades negras, acceso a restaurantes y transporte, derechos a cargos burocráticos, acceso a los créditos bancarios y libertad de acudir a cualquier escuela o universidad. 

Pero a cambio se creó un nuevo orden de la pirámide social y nuevos estamentos segregados, se impuso la discriminación económica y de status social: los blancos preponderantes, aparecen los negros asimilados, persisten los getthos y los latinos rechazados, pasaron a ser el nuevo componente marginal. También desde los laboratorios de la CIA se gestó  una operación dirigida, conjuntamente con las mafias, para favorecer en los barrios el micro tráfico de drogas y la cultura de la violencia callejera.

Otro aspecto del plan  desmoralizador consistió en apagar el movimiento negro y el auge anti racial, desmovilizar los grupos organizados cuyas marchas conmocionaron al mundo, al movimiento hippie le inyectaron el arsenal de drogas ocultas del MK-ULTRA, desarticular las Panteras Negras (Black Panthers) y aplastar al Poder Negro (Black Power). 

Para esto se indujo a toda una generación  al consumo drogas pesadas, para convertir a los rebeldes en adictos, destruir el tejido social, destruir la familia, borrar la esperanza redentora, y acabar con los códigos del  vocabulario pro-socialista de Luther King. 

Los carteles y la CIA hicieron su trabajo destructor. Hasta el día de hoy, a los 52 años del asesinato de Luther King, la violencia reina en los barrios, el racismo de ayer en contra el negro sigue vigente y se descarga aún peor contra el latino. Ayer con la saña disimulada de Barak Obama aplicando deportaciones masivas, hoy con las amenazas de Donald Trump, sus sanciones genocidas y su gran muro divisor de la humanidad.

Para la ejecución de las grandes figuras en los años 60, en USA recurren  a los lobos solitarios, a terceros en discordia: Lee Harvey Oswald y Sirham Bishara ejecutaron a los hermanos Kennedy, son asesinos desconocidos, son vengadores sin causa. En el caso de Luther King fue James Earl Grey, alma blanca perteneciente al ciclo justiciero del Ku Klux Klan. 

Para estos selectos supremacistas no hay angelitos negros que pintar, a todos hay que matar. Luego todo se borra, la conspiración desaparece, hay cientos de suposiciones, ninguna evidencia hasta que se filtren o desclasifiquen los archivos secretos donde reposan los memorándum e instructivos. 

Por ahora, la esperanza duerme , la nueva frontera borrada, el sueño de Martin Luther King se ve trasnochado por la pesadilla de la droga, impera el largo brazo asesino de la dictadura del dólar, disfrazada de democracia  por los medios, que cae desde la Casa Blanca abrumadoramente destructiva contra su propio pueblo y los pueblos libres del mundo.

Estas son unas reflexiones que pueden servir de ayuda memoria

Por: Alejandro Carrillo García

 

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