Jimmy López Morillo: Ignorantes por elección

Primicias24.com- “Un pueblo ignorante es un instrumento ciego de su propia destrucción (…)”. . La frase, parte del luminoso discurso de El Libertador Simón Bolívar ante el Congreso de Angostura, quedó cincelada en nuestro corazón cuando apenas despertábamos a la adolescencia y tímidamente también abríamos los ojos a las luchas revolucionarias.

Fuimos internalizando como parte de nuestro proceso de formación, que el capitalismo fundamenta su dominio en la ignorancia a los pueblos, Bolívar dixit, hasta que llegó ese huracán llamado Hugo Chávez y comenzó a cambiar la historia, sembrando conciencia entre venezolanas y venezolanos e incluso más allá de nuestras fronteras. Se abrieron entonces las puertas a los despertares y también iniciamos la salida de los pantanales de la ignorancia en los cuales nos habían sumido los gobiernos de la IV República.

En esa dirección hemos continuado avanzando, entendiendo con precisión la sentencia citada del Padre de la Patria, aunque un segmento de nuestra población de distintas clases sociales y niveles de formación, ha optado por quedarse en las tinieblas. Es una categoría que deberían estudiar sociólogos y/o psicólogos: los ignorantes por elección.

No puede catalogarse de otra manera, a quienes aun estando conscientes de lo descabellado que resulte, llegan a creer cualquier tipo de idioteces que pueden inventarse sobre la Revolución Bolivariana.

Es larguísima la lista de ejemplos, desde los bombillos ahorradores “espías”, hasta llegar a los tiempos actuales –para no hacer muy largo el recuento.

Podría bastarnos para ejemplificar con la insistencia de unos cuantos “ilustrados”, académicos, encopetados empresarios, personas de la “alta alcurnia” y toda una variopinta gama de personas autodenominadas “decentes y pensantes”, en llamar “presidente” a un imbécil que como se sabe “despacha” desde el salón de fiestas de su edificio y no tiene poder de mando en lo absoluto, aunque es un soberano y descarado ladrón. Pero hay quienes se empeñan en llamarlo como lo nombran. 

En ese mismo lote están quienes se autoconvencieron de la existencia de balas y bombas solo mata chavistas o juran que las sanciones clamadas por sus “líderes” solo afectan al tren gubernamental, mientras no consiguen alimentos, medicinas, bienes esenciales.

Incluyamos a aquellos que, aún a sabiendas de la magnitud de tal estupidez, asumen que la gasolina iraní tiene “nanotecnología” para espiar a los dueños  de los vehículos o que son los “colectivos maduristas” los protagonistas de todas las protestas en desarrollo en Estados Unidos.

En un país radicalmente democrático como el nuestro, cada quien tiene derecho a pensar como mejor le parezca e inclusive lanzarse por el barranco de su predilección. Ser ignorante por elección también es un derecho. Afortunadamente son cada vez menos quienes se decantan por esa opción.

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