Primicias24.com- En tiempos marcados por conflictos geopolíticos, tensiones internacionales y crecientes desigualdades, resulta imperativo destacar y defender los espacios que apuestan por la paz como principio rector de su vida política, social y cultural. En este contexto, Venezuela se ha proclamado y promovido como un Territorio de Paz, una declaración que va más allá de lo simbólico para convertirse en una postura política y ética frente a los desafíos del mundo contemporáneo.
La noción de Venezuela como territorio de paz se fundamenta en el compromiso con la no injerencia, la soberanía, el diálogo y la solución pacífica de los conflictos. Esta visión se consolida tanto en su política exterior —que rechaza cualquier forma de intervención extranjera— como en su política interna, en la que se promueve el respeto a los derechos humanos, la inclusión y la justicia social como pilares de la convivencia.
El artículo 13 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela prohíbe expresamente el establecimiento de bases militares extranjeras en su territorio, y el país ha sido constante defensor del multilateralismo en foros internacionales como la ONU y la CELAC. A través de estas plataformas, ha llamado al fin de las guerras, al respeto entre los pueblos y a la creación de un mundo multipolar basado en la cooperación, no en la dominación.
Sin embargo, este ideal también enfrenta retos internos y externos. Las sanciones económicas, los bloqueos financieros y las campañas mediáticas que intentan aislar a Venezuela representan amenazas reales a su estabilidad y su derecho al desarrollo soberano. A pesar de ello, el Estado venezolano ha insistido en responder con diplomacia, fortaleciendo alianzas estratégicas y promoviendo la unidad regional como camino hacia la paz duradera.
Construir un territorio de paz no es una consigna vacía ni un objetivo ya alcanzado; es un proceso continuo que exige participación ciudadana, justicia social, fortalecimiento de las instituciones democráticas y una cultura de paz desde las escuelas hasta las calles. La paz verdadera no se impone por decreto, se cultiva con educación, equidad y respeto mutuo.
En un mundo cada vez más polarizado, la apuesta venezolana por la paz representa un acto de valentía. Frente al estruendo de las armas y el cinismo de las guerras por recursos, Venezuela alza la voz por la autodeterminación, el entendimiento y la vida.
Hacer de Venezuela un verdadero territorio de paz no es solo responsabilidad del Estado: es tarea de todos. Porque la paz no es solo la ausencia de guerra, sino la presencia activa de justicia, solidaridad y esperanza. Y ese, sin duda, es el país que todos merecemos construir.
Escrito por el Doctor Honorio Francisco Torrealba, Constitucionalista, Analista Político y Profesor Universitario



