Primicias24.com En la ciudad de Maracaibo hay reyes que no llevan corona, pero viven como monarcas. Son empresarios, con sus empresas que, aprovechando su influencia o negligencia institucional, evaden el pago de impuestos municipales sin consecuencias, y creen que Maracaibo, en pleno siglo XXI, es su feudo, exhibiendo propiedades incultas en el casco urbano de la ciudad, abandonadas y sin ningún tipo de aprovechamiento económico.
Mientras los ciudadanos comunes cumplen con sus obligaciones fiscales, estos «privilegiados» acumulan deudas millonarias con el municipio, debilitando las arcas públicas y perjudicando servicios esenciales como el mantenimiento de calles, la recolección de basura, el ornato o la seguridad ciudadana.
Muchos se ufanan de que conocen y son amigos de altos jerarcas de gobierno, a cualquier nivel, y en honor a esas “amistades” cachetean a funcionarios públicos quienes, cumpliendo con su deber, exigen el pago de sus compromisos tributarios con la ciudad, y los amenazan incluso con provocar que los boten de los órganos y entes para los cuales trabajan. Prohibido fiscalizarlos siquiera. Todo un descaro y un abuso, muchas veces tolerado por los mismos gobernantes. Es una desgracia.
El problema no es solo económico, sino de justicia. ¿Por qué algunos pueden eludir sus responsabilidades mientras otros, especialmente pequeños comerciantes, pequeños propietarios y emprendedores, son perseguidos hasta el último centavo? La respuesta suele estar en la impunidad que rodea a los poderosos: empresas con recursos, dueños con conexiones políticas o simplemente una administración municipal demasiado lenta o permisiva para actuar.
Algunos argumentan que los impuestos municipales son excesivos o que la burocracia dificulta el pago. Sin embargo, eso no justifica la evasión crónica. Si hay problemas en el sistema, la solución es reformarlo, no ignorarlo. Además, muchos de estos deudores de impuestos y terrófagos compulsivos, son grandes empresarios de vieja data, otros de data no tan vieja y riqueza cuestionable, cadenas comerciales, constructoras o industrias con amplios beneficios, que podrían pagar sin problema y presentar, incluso, un proyecto de desarrollo sobre la propiedad abandonada que beneficie a la ciudad, lo beneficie a él, genere empleo y pague impuestos, pero no, prefieren invertir en sus “relaciones políticas” antes que en cumplir con la ciudad que les da sustento, y prefieren retener el terreno sin gastar dinero en su mantenimiento, esperando a que se revalorice, en detrimento de la ciudad.
Es hora de sancionar con firmeza
La nueva gestión de gobierno que se instaló en la Alcaldía de Maracaibo a partir del lunes 28 julio de 2025 debe publicar, sin pruritos, la lista de deudores de impuestos morosos y de propietarios de terrenos abandonados (los existentes en 5 de Julio, Bella Vista y Doctor Portillo son escandalosos), calcularles los impuestos, tanto de actividades económicas como inmobiliarios, y empezar a embargar y secuestrar bienes a los deudores y cancelar licencias de industria y comercio a reincidentes. Hay quien le debe al municipio hasta el equivalente a 8 MILLONES DE DÓLARES AMERICANOS, y hay también quien ni siquiera está inscrito en la base de datos del órgano recaudador de impuestos. Tengo los nombres. También se necesita transparencia: ¿por qué algunas empresas negocian «convenios» secretos para pagar menos? La ciudadanía tiene derecho a saber quiénes se benefician de estos acuerdos opacos.
Finalmente, hay que reconocer a quienes sí contribuyen. Empresarios que pagan a tiempo merecen reconocimiento público, pues son los verdaderos aliados del desarrollo de la ciudad. Los otros, los «reyes de la ciudad», deben dejar de reinar en la impunidad. Una Maracaibo justa no tiene lugar para monarcas que gobiernan sobre las ruinas de lo público.



