Primicias24.com- Existen tres clases de parásitos que causan serias afectaciones al organismo de los seres humanos: protozoos, helmintos y ectoparásitos.
Los protozoos y los helmintos afectan principalmente al intestino, mientras que los ectoparásitos abarcan organismos como los piojos y los ácaros, que se adherirse a la piel y permanecer allí durante largos períodos.
Protozoos
Se trata de diminutos organismos unicelulares que se multiplican dentro del cuerpo humano. El protozoo Giardia tiene un ciclo de vida clásico de dos etapas. En la primera etapa, denominada trofozoíto, el parásito se dedica a nadar y consumir nutrientes del intestino delgado. En la segunda etapa se convierte en un quiste inmóvil.
Los quistes excretados en las heces pueden contaminar el suministro de agua, y la ingestión de alimentos o agua contaminados hace que se transmita el parásito. El contacto cercano entre personas y las condiciones de vida insalubres también pueden favorecer la transmisión.
Otros protozoos importantes son las especies de Plasmodium, el cual se desarrolla en los mosquitos, insectos que transmiten el parásito a los seres humanos al picarlos.
El Plasmodium destruye los glóbulos rojos, lo que afecta al funcionamiento de los órganos y causa la enfermedad conocida como malaria o paludismo.
Helmintos
Son grandes organismos multicelulares que, por lo general, se pueden ver a simple vista en sus etapas adultas. Por norma general, los helmintos no pueden multiplicarse dentro del cuerpo humano.
Como en el caso de otros parásitos, los principales factores de riesgo son el saneamiento deficiente y las viviendas compartidas. Los síntomas incluyen, entre otros, diarrea, dolor abdominal, pérdida de peso y debilitamiento.
Un grupo importante de helmintos son los nematodos, comúnmente conocidos como gusanos redondos o cilíndricos.
Ectoparásitos
Son organismos como garrapatas, pulgas, piojos y ácaros que pueden adherirse a la piel o escarbar en ella y permanecer allí durante largos períodos.
Entre las enfermedades más comunes que producen está: la sarna o escabiosis, una patología contagiosa de la piel caracterizada por picor y pequeñas protuberancias rojas.
El tratamiento de los parásitos debe ser acompañado por estrategias preventivas; como mejorar el saneamiento y garantizar la disponibilidad de ropa y calzado adecuado en las zonas afectadas.
La Organización Mundial de la Salud recomienda que se someta a tratamiento médico periódico, o desparasitación, a todas las personas en riesgo que viven en zonas endémicas.
Además, existen diversos medicamentos para tratar muchos tipos de parásitos una vez diagnosticados. Aunque algunos de ellos tienen efectos secundarios, por lo general resultan sumamente eficaces.

