Primicias24.com.- Muchas personas alrededor del mundo se mantienen en la dicotomía de ingerir alimentos o muy fríos o muy calientes, aunque un estudio de la Organización Mundial de la Salud (OMS) revela cuál de las dos temperaturas es la ideal para comer.
Entonces, la OMS estima que al comer alimentos fríos el estómago trabaja más porque debe calentarlos, procesarlos y luego iniciar la digestión.
Si no se puede evitar, los endocrinólogos y nutricionistas aconsejan beber algo caliente al final de la comida, como un café, un té o una infusión. Con esta medida, se calienta el contenido del estómago y se facilita la digestión.
Ahora bien, con las comidas calientes sucede lo contrario. Además de ser beneficiosas para calmar el hambre, porque sacian más, facilitan la digestión.
Aunque, los especialistas advierten que si están muy calientes puede haber consecuencias negativas para el organismo a largo plazo, porque podría ser el detonante de un cáncer de esófago.
Lo aconsejable es que tanto la bebida como la comida se sirva a no más de 40-50 grados centígrados, para evitar daños.

