Así debes curar las heridas o lesiones de los niños

Primicias24.com- La niñez es una etapa llena de aprendizaje y curiosidad, por lo que no es de extrañar que los más pequeños siempre estén sufriendo de alguna herida o lesión, ya que ellos están más expuestos a este tipo de cosas.

Debido a esto, a continuación te presentaremos el mejor tratamiento de acuerdo al tipo de contusión o herida que tenga, y cuán grave o leve sea.

Golpes o contusiones

En este tipo de casos, el frío puede ayudar a aliviar el dolor ya que consiste en una lesión que en principio no demuestra ninguna herida externa. Sin embargo, es bueno saber que siempre es necesario colocar una protección entre la herida y el material frío para no lesionar o quemar la zona.

Ahora bien, en caso de que el infante presente dificultad para respirar o mantener la conciencia; vómitos; hemorragia; o incluso alguna deformidad, entonces es urgente acudir a Emergencia.

Lesiones leves

Estas suelen ser superficiales y afectan la piel y al tejido graso subcutáneo. Está dividido en tres clases distintas que son la erosión, la herida incisa y la herida punzante que te explicaremos a continuación.

La erosión. Es la típica herida en la que se levanta la piel. En estos casos lavaremos la herida con agua y jabón, dejando caer un buen chorro de agua sobre la herida para que arrastre pequeñas partículas de arena o piedras que hayan podido clavarse. Después aplicaremos un antiséptico o un desinfectante tópico; en niños mayores podemos utilizar la povidona yodada y en niños pequeños, la clorhexidina. Manteniéndola al aire se secará más rápido, pero si el niño se toca la herida o tiene que ir a la escuela, mejor taparla para que no se infecte.

Herida incisa. Es considerada como una brecha que un niño puede producirse cuando se golpea con la esquina de una mesa o bien un corte con un cuchillo. La cura variará según la extensión y profundidad de la herida. Siempre lavaremos la herida con agua y jabón, y dejaremos que el agua arrastre cualquier elemento que pueda haber quedado en la piel. Si hay hemorragia presionaremos la zona para detener la salida de la sangre. Una vez la herida ya no sangre, será el momento de valorar el tamaño y la profundidad. Si es una herida superficial, bastará con la aplicación de unas tiritas de aproximación de la piel. Si la herida es profunda y más extensa, lo mejor es acudir a un centro sanitario para la aplicación de unos puntos de sutura. Hay un margen de seis horas para poder aplicarlos. Pasado este tiempo, la herida se tendrá que cerrar sola sin su ayuda.

Herida punzante. Se caracteriza por su profundidad y poca amplitud –al clavarnos un clavo o una aguja–, por lo que es difícil de higienizar bien. La podemos lavar con agua y jabón, pero, a la vez, es imprescindible provocar el sangrado de la herida para que la propia sangre arrastre cualquier partícula que haya podido penetrar.

Casos graves

Primero se debe mantener la calma, aunque esto suena más fácil decirlo que hacerlo. Además, es de vital importancia permanecer junto al niño y no dejarlo solo mientras se avisa a otra persona para que ayude en el momento.

Asimismo, es importante no darle ningún tipo de alimento o bebida y si llegara a haber hemorragia se debe intentar detener a través de la ropa o con las manos mientras se espera a que lleguen los servicios de emergencia.

En caso de que se trate de una extremidad, esta debe colocarse en alto, por encima del corazón para que la sangre muestre más resistencia para salir.

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