Conoce los trastornos ginecológicos que reducen la posibilidad de un embarazo

Primicias24.com- Existen una gran variedad de factores que pueden ser determinantes a la hora de que una mujer pretenda quedar embarazada, por lo que es necesario que siempre se realice un chequeo médico para descartar cualquier cosa.

De hecho, el planear un embarazo puede ser motivo de estrés y esto no siempre está justificado. A continuación, te presentamos una serie de casos en los que es realmente complicado el quedar embarazada.

Endometriosis y fertilidad

El endometrio es el tejido que tapiza el útero por dentro, crece cada ciclo y se desprende en forma de regla si no ha habido fecundación. En la endometriosis, puede haber pequeños fragmentos de este tejido en los ovarios, o dentro del abdomen.

Cuando este tejido sangra en el momento de la regla, se produce inflamación y dolor, y a veces quistes en el ovario, que en cada menstruación se llenan de sangre y se agrandan.

Si afecta a las trompas las puede obstruir y dificultar el embarazo. En algún caso puede molestar en las relaciones sexuales, o al defecar, si están cerca del ano.

Virus del Papiloma Humano (VPH)

Si se va a plantear un embarazo, y no hay una citología reciente, conviene hacerla antes. Y si la lesión se descubre estando embarazada, hay tiempo de esperar a que pase el puerperio para tratarla, salvo en caso de cánceres invasivos.

Por último, los virus del papiloma también pueden producir verrugas en la vagina o en la vulva. Solo en caso de verrugas gigantes que obstruyan el paso del bebé puede ser necesaria una cesárea. Las que son externas y pequeñas se coagulan con frío o bisturí.

Miomas

Los miomas de gran tamaño o que cuelgan de un fino hilo, si crecen rápido, de forma excepcional, pueden quedarse sin riego sanguíneo. Si eso ocurre en el embarazo, causa un dolor intenso y requiere medicación o cirugía.

Si se encuentran en el fondo del útero pueden dar problemas de espacio hacia el final del embarazo, cuando el útero está muy arriba, y comprimir el estómago o el hígado produciendo sensación de opresión, náuseas o dolor. Cuando se implantan muy abajo del útero, pueden quedar más abajo de la cabeza del bebé y tapar la salida. En estos casos solo si hay una obstrucción total estaría indicada una cesárea. Y aun así, siempre es conveniente esperar al inicio del parto por dos motivos.

Várices pélvicas

No son una contraindicación para quedarse embarazada pero conforme avanza la gestación pueden empeorar, ya que el útero comprime las venas situadas detrás de él, y estas se dilatan hacia abajo, aumentando las varices de los laterales del útero e hinchando las venas de la vulva y de las piernas.

En este caso el síntoma más llamativo es el dolor, pero el verdadero problema es el riesgo de que se obstruya por un trombo, que luego se puede desprender y desplazarse hasta los pulmones y el corazón.

Es muy raro que todo esto ocurra, pero merece la pena prevenirlo con sencillas medidas cotidianas para mejorar la circulación: ejercicios rotando los pies varias veces al día, poner las piernas hacia arriba un rato, descansar tumbada a medio día, duchas frías en las piernas, nadar o hacer ejercicio para mover los músculos y llevar medias especiales si se trabaja de pie.

Infecciones vaginales en el embarazo

Durante la gestación también pueden aparecer problemas ginecológicos, los más frecuentes son las infecciones vaginales, especialmente si ya se han sufrido anteriormente.

La infección más frecuente es la candidiasis. Los tratamientos antibióticos favorecen su aparición, porque destruyen los gérmenes protectores naturales y desequilibran la flora bacteriana. También influye el aumento en azúcares de las células de la vagina de la embarazada. El flujo se vuelve blanco con grumos y hay picor y escozor.

En estos casos, se puede aplicar un tratamiento local con óvulos o crema específico para hongos o, si las molestias no son insoportables, usar métodos no farmacológicos: aplicar preparados con gérmenes protectores o cambiar el pH con vitamina C vaginal. Otros remedios caseros como el yogur natural ayudan a combatir los hongos y los lavados externos con bicarbonato alivian el picor.

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