Primicias24.com- En los niños es habitual observar mucosidad en los oídos, la cual aparece cuando una infección se asienta en el sistema auditivo y el cuerpo produce a manera de protección moco para defenderse. Mayormente se presenta luego de un resfriado.
El nombre técnico para este cuadro clínico, es otitis seromucosa u otitis media serosa, cuyo diagnostico lo puede realizar un médico general o un pediatra, sin necesidad de acudir al otorrinolaringólogo.
En algunos casos la mucosidad no se produce por virus o bacterias, sino por una reacción alérgica o una mala ubicación de la trompa de Eustaquio desde el nacimiento. Se trata de una estructura o un tubo que conecta el oído medio con la faringe.
Aunque más de la mitad de los casos de otitis media se resuelven solos, la mucosidad en los suele ser molesta.
Para tratarla, se recomiendan 3 métodos:
- Alternar posiciones de la cabeza para que el moco acumulado en el oído medio fluya y salga por gravedad. Se quiere lograr que la mucosidad vaya por la trompa de Eustaquio, caiga en la faringe y se expulse por sí sola.
- Dirigir vapor de agua a las vías respiratorias superiores y no hacia el oído para que ingrese calor a las mucosas y el moco almacenado se ablande y se fluidifique. De esta forma su expulsión y salida será más fácil.
- El agua con sal diluida, se emplea desde siempre en los taponamientos de la nariz. Al igual que el vapor, aplicar estas técnicas en las vías respiratorias superiores, mejorará el cuadro clínico. La sal arrastra la mucosidad por presión osmótica.
Es importante saber que estas técnicas solo son coadyuvantes. Siempre se debe acudir al especialista para que determine la gravedad de la patología y establezca el tratamiento efectivo.

