Primicias24.com- El 4 de septiembre de 1854, muere el General en Jefe Santiago Mariño, caudillo oriental que se destacó por su fuerza y capacidad para derrotar ejércitos enemigos en la lucha por la emancipación de nuestra América.
Nacido el 25 de julio de 1778, en El Valle del Espíritu Santo, isla de Margarita. Desde muy joven se decantó por las ideas libertarias, sentimiento que lo llevó a unirse al naciente movimiento independentista que se gestaba en una juventud que anhelaba hacer historia y emanciparse del dominio español.
A los 22 años de edad, le fue encomendada por el ayuntamiento de Cumaná la tarea de buscar el apoyo para las causas patriotas. Nacida la Primera República se le encarga de dominar la insurrección surgida en la provincia de Guayana.
Tras la caída de este primer intento de nación libre, se refugia en Trinidad y encabezó una expedición contra los realistas en el oriente venezolano, que, casi sin armas, invadió desde el islote de Chacachacare el 12 de enero de 1813.
Su espíritu indómito, lo convirtió en un guerrero incansable que combatió en diversas batallas donde se hizo con el triunfo. Con la caída de la Segunda República, se une a la Expedición de los Cayos, donde es designado como segundo jefe del ejército libertador que comandaba Simón Bolívar.
Fue nombrado jefe del Estado Mayor en la Batalla de Carabobo, donde las fuerzas patriotas obtienen un aplastante triunfo que selló la independencia de los territorios que correspondían a la Capitanía General de Venezuela.
En 1835 dirigió la denominada «Revolución de las Reformas» que derrocó al presidente José María Vargas, la cual tenía como objetivos establecer el fuero militar, la religión del Estado, reivindicar el nombre de El Libertador Simón Bolívar y reconstruir la Gran Colombia, movimiento que fue traicionado por Páez quien, tras afianzarse nuevamente en el poder, lo expulsa teniendo que exiliarse en Trinidad, desde donde retorna en 1848 a petición del presidente José Tadeo Monagas.
Tras su regreso y luego de haber batallado contra la insurrección de Páez, Mariño inicia una nueva propuesta revolucionaria que es derrotada, cayendo prisionero y siendo liberado poco tiempo después. Tras estas derrotas y el cansancio que este guerrero había acumulado durante décadas de batallar, decide retirarse de la vida política y militar, confinándose al cuidado de unas tierras que tenía en La Victoria, Aragua, donde muere tal día como hoy.
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