Primicias24.com- El 27 de enero de 1901, falleció en Italia, el compositor de ópera del Siglo XIX, Giuseppe Verdi. Fue autor de algunos de los títulos más populares del repertorio lírico, como los que componen su trilogía popular o romántica: Rigoletto, La Traviata e Il Trovatore y las obras maestras de la madurez como Aida, Don Carlo, Otello y Falstaff.
Gracias a la protección de Antonio Barezzi, un comerciante de Busseto aficionado a la música que desde el primer momento creyó en sus dotes, Verdi pudo partir a Milán con el propósito de estudiar en el Conservatorio, sin embargo no fue allí donde logró su cometido porque no superó las pruebas de acceso.
Tras estudiar con Vincenzo Lavigna, quien le dio a conocer la música italiana del pasado y la alemana de la época, fue nombrado maestro de música de Busseto en 1836, el mismo año en que contrajo matrimonio con la hija de su protector, Margherita Barezzi.
A los 25 años regresó a Milán. Su primera ópera estrenada fue «Oberto conde de San Bonifacio», en el año 1839 la que le procuró un contrato con el prestigioso Teatro de la Scala.
La partitura, estrenada en la Scala en 1842, recibió una acogida triunfal, no sólo por los innegables valores de la música, sino también por sus connotaciones políticas, ya que en una Italiaoprimida y dividida, el público se sintió identificado con el conflicto recreado en el drama.
Con este éxito, Verdi no sólo consiguió su consagración como compositor, sino que también se convirtió en un símbolo de la lucha patriótica por la unificación política del país.
Entre las óperas que escribió en los siguientes años se encuentran «Las Vísperas Sicilianas» (1855), «Simone Bocanegra» (1857) «Un ballo in maschera» (1859), «La forza del destino» (1862) y «Don Carlo» (1867), todas exponen una gran maestría en la caracterización musical.
Luego de sufrir un derrame cerebral, dejó su fortuna para el establecimiento de una casa de reposo para músicos jubilados que lleva su nombre: Casa Verdi en Milán, donde está enterrado.

