Primicias24.com- El 3 de junio de 1770 nació Manuel José Joaquín del Corazón de Jesús Belgrano, uno de los próceres argentinos más importantes.
Se trató de un intelectual, economista, periodista, político, abogado, militar criollo y porteño muy destacado por su actuación en el Río de la Plata durante las dos primeras décadas del siglo XIX.
Participó en la defensa de Buenos Aires, capital del Virreinato del Río de la Plata, en las dos Invasiones Inglesas (1806 y 1807), y promovió la independencia de Hispanoamérica de España. Apoyó las pretensiones de la princesa Carlota Joaquina en la región, aunque sin éxito.
Sobre su infancia:
La madre de Manuel Belgrano era María Josefa González Casero, nacida en la ciudad de Buenos Aires, de familia procedente de Santiago del Estero, mientras que su padre fue Domingo Belgrano y Pérez, de origen italiano. Era un comerciante autorizado por el rey de España para trasladarse a América.
Tuvo quince hermanos, de lo que dos fueron sacerdotes. Entre ellos destacaron como patriotas: Francisco, Joaquín y Miguel Belgrano.
La familia Belgrano, a diferencia de las típicas familias de origen español de su tiempo, estuvo exenta de un fuerte patriarcado y poseyeron más libertad de acción, lo que posibilitó una mayor amplitud de actividades y de criterios que tuvo su máximo exponente en Manuel Belgrano.
Su estadía en Europa
Belgrano destacó como estudiante en el Real Colegio de San Carlos. Posteriormente, entre 1786 y 1793 estudió Derecho en las universidades españolas de Salamanca y Valladolid, donde se graduó como Bachiller en Leyes, con medalla de oro.
Durante su estadía alcanzó tal prestigio que le permitió obtener del papa Pío VI una autorización para leer toda clase de literatura prohibida. Dicha concesión se le otorgó “en la forma más amplia para que pudiese leer todo género de libros condenados aunque fuesen heréticos”.
Belgrano se rodeó de la élite intelectual de España, y por aquel entonces se discutía sobremanera la reciente Revolución Francesa.
Entre idas y vueltas
Manuel Belgrano fue nombrado Secretario «Perpetuo» del Consulado de Comercio de Buenos Aires el 2 de junio de 1794 y posteriormente regresó a Buenos Aires a ejercer el caro, hasta poco antes de la Revolución de Mayo, en 1810.
Durante su gestión estuvo casi en permanente conflicto con los vocales del Consulado; sin embargo, obtuvo algunos logros importantes, como la fundación de la Escuela de Náutica y la Academia de Geometría y Dibujo; además de la Escuela de Comercio y la de Arquitectura y Perspectiva.
Trazos políticos
En 1810, Belgrano fue uno de los principales dirigentes de la insurrección que se transformó en la Revolución de Mayo. Su actuación fue central, tanto personalmente como en su rol de jefe del carlotismo.
Participó en el cabildo abierto del 22 de mayo y votó por el reemplazo del Virrey por una Junta, que fue la propuesta vencedora y el 25 de mayo fue electo vocal de la Primera Junta de Gobierno.
Durante sus campañas militares llamó la atención su templanza y su modo de vida, comparable al de un soldado raso.
Cuando fue Secretario del Consulado, y por una real orden de dicha institución (1794), tuvo la obligación de presentar anualmente una memoria y cuenta con las actividades realizadas. Belgrano puntualizó más bien, lo que debía hacerse.
El 1812, como general del Ejército del Norte tuvo a su cargo la Segunda Campaña Auxiliadora al Alto Perú, con lo que dirigió y comandó las victorias de los revolucionarios en la Batalla de Tucumán y en la de Salta, aunque posteriormente fue derrotado por los realistas.
Manuel Belgrano falleció el 20 de junio de 1820, en Buenos Aires, Argentina, tras empeorar sus múltiples dolencias. Desde el año anterior, comenzó a padecer cirrosis y várices esofágicas, además de hipertensión y pulmón derecho.

