Primicias24.com- En un templo budista japonés con 400 años de antigüedad, la diosa de la compasión, Kannon, adopta la forma de un androide para recibir a los fieles y visitantes.
La creación del androide Mindar costó cerca de un millón de dólares, recita sin parar sutras budistas y advierte, con su voz metálica, sobre la vanidad y los peligros del deseo, la ira y el ego.
Para los sacerdotes de carne y hueso, la máquina está especialmente adaptada al budismo, debería evolucionar con los progresos tecnológicos y enriquecerse con las experiencias registradas.
«El budismo no es un creencia en un dios, es seguir el camino de Buda, es comprometerse en el camino de Buda, y poco importa que esté representado por una máquina, un trozo de chatarra o un árbol», asegura uno de los sacerdotes.
Síguenos en Twitter como @primicias24

