Primicias24.com- Luego de que un grupo de expertos, hiciera un repaso por los datos recogidos hace 34 años, durante la misión Voyager 2, en su encuentro con el congelado Urano, la comunidad de física espacial, se dio cuenta de que la sonda espacial Voyager 2, voló en 1986 a través de una burbuja magnética gigante que podía haber estado golpeando la atmósfera de ese planeta hacia el espacio.
La novedad que fue publicada en Geophysical Research Letters, plantea nuevas preguntas acerca del entorno magnético único del planeta.
Distinto a cualquier cualquier otro planeta en el sistema solar, Urano gira casi perfectamente de lado, cada 17 horas. Su eje de campo magnético apunta a 60 grados de distancia de ese eje de giro y a medida que el planeta gira, su magnetosfera (el espacio tallado por su campo magnético), se mueve como un balón de fútbol mal lanzado.
Cada uno de estos detalles llamó la atención de DiBraccio y su coautor Dan Gershman, un compañero físico espacial de Goddard. El extraño campo magnético de Urano, medido por última vez hace más de 30 años, les resultó un buen lugar para comenzar.
Las lecturas del interior del plasmoide, cuando la Voyager 2 voló a través de él, insinuaron sus orígenes. Mientras que algunos plasmoides tienen un campo magnético interno retorcido, DiBraccio y Gershman observaron bucles magnéticos suaves y cerrados.

