Primicias24.- Con solo pensar en un color, ya se mueve el vanguardista prototipo de silla de ruedas controlada con la mente que un grupo de jóvenes estudiantes universitarios de Ecuador trata de perfeccionar para mejorar el estilo de vida de personas parapléjicas o cuadripléjicas.
Durante un año se diseñó en la Universidad de las Américas (UDLA) este prototipo de bajo coste, donde los pensamientos hacen que se mueva gracias a una diadema -colocada sobre la frente del usuario- que recopila información del cerebro y la envía a un controlador (computadora pequeña), que procesa los datos.
«Tiene un retardo de un segundo exactamente en recibir y enviar la información», detalla a Efe Carlos Abad, de la Facultad de Ingeniería en Telecomunicaciones de la UDLA, quien a sus 25 años forma parte del equipo que ha desarrollado este prototipo más propio de la ciencia ficción.
La particularidad de este modelo sobre otros similares desarrollados en otros países es «el tratamiento y procesamiento de las señales» para desplazar la silla -con pensamientos en determinados colores- hacia adelante, atrás, derecha e izquierda, y no solo a dos lados, precisa Abad.
Asimismo, la silla muestra la versatilidad de las interfaces BCI (Brain Control Interface) para generar nuevas tecnologías cuando son controladas por un microprocesador como Arduino.
Con una silla de ruedas donada y los motores facilitados por la UDLA, los alumnos solo invirtieron 200 dólares en el controlador y la diadema.
El controlador costó 20 dólares, pero si se compra en grandes cantidades el precio bajaría a 5 dólares, con lo que «con todo y silla, un diseño económico podríamos hacerlo por 500 dólares», apunta Abad.
El sistema de automatización está diseñado con sensores MPU-6050 (acelerómetro), HCSR04 (ultrasónico), HC-05 (Bluetooth), y un módulo TGAM (ThinkGear Asic Module-BCI).
Este tipo de tecnología «no es nueva, se usa en videojuegos, para proyectos o prototipos, pero recién se está implementando con funcionalidades útiles», comenta Abad, quien participa en el proyecto luego de haber sufrido una lesión de pantorrilla, lo que le llevó a imaginar su vida sin poder moverse.
Si contasen con el dinero necesario para desarrollar el proyecto, cantidad que ronda los 3.000 dólares, Abad cree que ensamblar una silla y ponerla en funcionamiento tomaría tan solo un mes, pues ya superaron la fase más complicada que fue desarrollar un algoritmo estable.
«No pensamos dejarlo en proyecto porque pusimos mucho esfuerzo tanto en conocimientos como en investigación. Queremos realizarlo quizás poquito a poquito así sea con nuestro propios ahorros», subraya.
El equipo completo pesa unos 50 kilos, por lo que los expertos analizan también el uso de otros materiales para aligerar el prototipo.
Asimismo, se requiere entrenamiento que permita al usuario concentrarse en el color definido en el algoritmo para desplazar la silla de ruedas.
EFE



