El avance científico que podría revolucionar la mente humana y ponerla en riesgo

Primicias24.com.- Es la pregunta que lleva años haciéndose Adam Pantanowitz, ingeniero biomédico de la Universidad de Witwatersrand, en Johannesburgo (Sudáfrica). Su proyecto Brainternet consiste en recoger las señales eléctricas del encéfalo mediante un casco con electrodos de electroencefalograma (EEG) y transmitirlas a un Raspberry Pi, un ordenador muy básico de placa única. Este envía los datos a una aplicación que los traduce y los expone en tiempo real en una página de libre acceso en la Red.

El software empleado está dotado de inteligencia artificial (IA) con capacidad de aprender a distinguir a qué acción corresponde cada gráfico cerebral. Así, en la pantalla, no solo vemos las líneas de la actividad eléctrica encefálica, sino también información sobre qué movimiento están haciendo los participantes.

“Si las ondas son de determinada manera, sabemos que está moviendo el brazo derecho, el izquierdo o la mano”, explica su creador.

El invento, presentado en 2017, es, en sí mismo, bastante sencillo, pero abrió el debate sobre el futuro de las comunicaciones entre seres humanos y máquinas.

“El próximo paso será la transferencia de información en ambas direcciones”, aventura Pantanowitz en declaraciones a MUY. Es decir, poder también bajar datos desde internet a nuestra materia gris y convertir el cerebro humano en parte del internet de las cosas.

“Igual que los móviles o los aparatos de aire acondicionado tienen direcciones IP, una persona podría conectarse a la Red a través de señales biológicas”, asegura. Además, conocer en directo las señales eléctricas que emite tu mente “puede servir para entender tu estado mental y, así, dar te la oportunidad de modificarlo”, precisa.

Pero, sobre todo, este investigador ve claras sus aplicaciones en medicina. “Si eres epiléptico, puede ser muy útil para monitorizar en tiempo real la actividad cerebral.

Así, puedes hacer vida normal y, cuando el sistema te advierte de que estás cerca de sufrir una crisis, anticiparte y ponerte a salvo, por ejemplo, si vas conduciendo”.

Lo mismo sucedería con las migrañas, que siguen patrones cerebrales concretos antes de aparecer. “Además, no haría falta llevar un aparatoso casco con electrodos y cables. Se podría hacer de modo inalámbrico, esto es, comprimirlo en una cinta para el pelo o, incluso, captar la señales desde un dispositivo en una patilla de las gafas”, precisa.

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