Increibles películas que fueron infravaloradas en los 90

Primicias24.com- Aunque, sin lugar a dudas, en el cine de los 90 pisaban con fuerza dos señores llamados Soderbergh y Tarantino, con lo que pusieron a la moda el “cine independiente”, tanto en lo artístico como en lo financiero, por otro, Hollywood rediseñó sus estrategias, tras los éxitos consolidados de Pretty Woman y Batman, de Tim Burton.

El resultado de aquel caos, fue un montón de grandes filmes exitosos y de otros grandes, que se quedaron en el camino, bien por ser considerados productos de temporada o no encajar en los “nuevos cánones”.

Para finalmente sacar a relucir aquellas joyas ocultas del cine de los 80, aquí te va este pequeño resumen que te mostrará que todo en esta vida, no es Pulp Fiction, Se7en, Terminator 2 o Cadena perpetua.

Rebelión en las ondas (Allan Moyle, 1990):

Se trata de “un peliculón”, con Christian Slater, que derrochaba carisma. Tuvo una banda sonor cinco estrellas (el escalofriante Everybody Knows de Leonard Cohen convive en ella con Sonic Youth, los Beaste Boys y otros astros de lo indie) y un argumento que suponía un cebo infalible para capturar adolescentes inadaptados. ¿Quién no quiso ser como ese Slater que aprovechaba su aparato de radioaficionado para convertirse en DJ subversivo y fantasmagórico?

Muerte entre las flores (Joel y Ethan Coen, 1990):

Fue la obra maestra de Dashiell Hammett. Contaba con los actores Gabriel Byrne, Marcia Gay Harden, el amiguete John Turturro y un Albert Finney superlativo. Tenían también, un diseño de producción fabuloso, y en general lo tenían todo para resucitar a lo grande: mujeres fatales y mafiosos irlandeses que masacran a sus enemigos en zapatillas. ¿Qué ocurrió? Pues que el filme fue estrenado el mismo año que El Padrino III y Uno de los nuestros.

El rey pescador (Terry Gilliam, 1991):

Es una “delicia audiovisual”, de principio a fin, con Gilliam inoculando en un trabajo de encargo, mientras le saca partido a los puntos fuertes de su reparto y halla una mina de imágenes grotescas, sus favoritas, en los lugares más putrefactos y miserables de Nueva York. Si esta película no fue aclamada como el enorme trabajo que es se debe, nos tememos, a que Terry Gilliam tiene muy mala suerte.

La familia Addams: La tradición continúa (Barry Sonnenfeld, 1993):

Que no te engañe su condición de secuela, y que no te espante la canción de MC Hammer. La segunda parte de La familia Addams expande y aumenta los méritos de la entrega anterior (1991), además de quitarle los frenos al carro fúnebre. Mientras los mayores de la familia, el matrimonio infernal de Raúl Juliá y Anjelica Huston, más ese Christopher Lloyd tan calvo y tan mucilaginoso), se enfrentan a una Joan Cusack cazafortunas; la pequeña y su hermano Pugsley se van a un campamento de verano que les dará ocasiones para demoler los cimientos de la normalidad burguesa.

Muchos otros films, no solo de los 90, representan verdaderas joyas engavetadas. Solo habría que buscar un poco más.

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