Primicia24.com.- La decisión del presidente Donald Trump de aplazar un posible ataque militar contra Irán ha colocado a Israel en una encrucijada estratégica. Durante días, altos funcionarios israelíes esperaban una acción inmediata por parte de Washington, especialmente sobre un objetivo crítico: la planta de enriquecimiento nuclear de Fordow, ubicada en el norte de Irán y enterrada a tal profundidad que sólo los explosivos más potentes del arsenal estadounidense podrían dañarla con eficacia.
Pero Trump ha optado por retrasar la decisión “al menos dos semanas”, lo que ha dejado a Israel ante una difícil disyuntiva: continuar esperando apoyo estadounidense o arriesgarse a actuar en solitario, recoge el New York Times.
El costo de la espera es alto. La prolongación del conflicto impone una presión creciente sobre el sistema de defensa antiaérea israelí, que se ve forzado a priorizar ciertas regiones frente al agotamiento de sus interceptores de misiles. Con cada día que pasa, el riesgo de que misiles balísticos iraníes impacten zonas civiles o infraestructuras estratégicas aumenta.
A ello se suma el impacto económico: el cierre del espacio aéreo, la interrupción del comercio y la parálisis de sectores clave amenazan con agravar el costo interno de la guerra. Para muchos dentro del gobierno israelí, cuanto antes se resuelva el conflicto, más rápidamente podrá reanudarse la vida normal.
Ante la incertidumbre de Washington, Israel sopesa otras alternativas. Una posibilidad es lanzar un ataque directo contra Fordow con sus propios medios. Aunque Israel posee capacidad aérea avanzada, sus bombas actuales podrían no ser suficientes para dañar una instalación tan reforzada. Algunos expertos barajan incluso la opción de una operación encubierta con comandos de élite para sabotear el sitio desde dentro.



