Primicias24.com.- Reino Unido busca blindarse legalmente con poderes que permitirán a las fuerzas armadas derribar drones no identificados que puedan amenazar las bases militares.
“El mes pasado, vimos 19 drones cruzar la frontera polaca. Días después, aviones rusos violaron el espacio aéreo de Estonia, mientras que, al mismo tiempo, Rusia montó una campaña concertada para subvertir las elecciones de Moldavia”, dice el discurso que pronunciará el ministro de Defensa, John Healey
Y agrega el texto: “En este momento estamos desarrollando nuevos poderes, que se convertirán en ley a través de nuestro Proyecto de Ley de las Fuerzas Armadas, para derribar drones no identificados sobre instalaciones militares del Reino Unido”, les informará a los funcionarios de defensa.
Está previsto que Healey anuncie nuevas medidas en respuesta a lo que se percibe ampliamente como una amenaza creciente por parte de Rusia.
El uso de drones ha alterado el espacio aéreo en varios países europeos, causando cierres de aeropuertos y cancelaciones de vuelos. Las autoridades han vinculado estas perturbaciones con el aumento de tensiones entre Moscú y Occidente tras el inicio de la guerra en Ucrania, aunque el gobierno ruso niega cualquier participación.
El Telegraph indicó el domingo que, aunque los nuevos poderes inicialmente sólo se aplicarán a instalaciones militares, el ejecutivo británico “no descarta trabajar para extender esos poderes” a sitios como aeropuertos.
Actualmente, las fuerzas de seguridad pueden utilizar tecnología antidrones para rastrearlos, secuestrar sus señales y desviar su trayectoria, según dicho medio. La propuesta otorgaría a los soldados y a la policía militar británica la posibilidad de derribar drones hostiles cuando los detecten, una acción que hasta ahora solo está autorizada en situaciones extremas.
En octubre, el Ministerio de Defensa británico informó que dos aviones de la Royal Air Force (RAF) participaron en una patrulla de 12 horas junto a fuerzas estadounidenses y de la Otan, recorriendo la frontera con Rusia. Esta operación fue parte de la respuesta a recientes incursiones en el espacio aéreo de países miembros de la Otan, como Rumania y Estonia.



