Primicias24.com.- El reciente discurso del expresidente Donald Trump en la ONU, cargado de injerencia y amenazas contra Venezuela, junto con el Decreto de Declaratoria de Conmoción Exterior firmado por el Presidente Nicolás Maduro, han puesto sobre la mesa un desafío crucial para la Patria. Ante esta coyuntura, los patriotas tenemos el deber de actuar con claridad, firmeza y unidad inquebrantable.
Las palabras de Trump no son un hecho aislado. Representan la continuidad de una política de agresión sistemática de Estados Unidos contra Venezuela, destinada a doblegar nuestra soberanía y apoderarse de nuestras riquezas. El decreto de Conmoción Exterior es una respuesta legítima y constitucional del Estado venezolano para proteger a la Nación frente a estas amenazas externas, permitiendo movilizar todos los recursos necesarios en defensa de la integridad territorial y la paz.
Este no es el momento de divisiones internas. La patria está siendo amenazada desde el exterior, y la respuesta debe ser una sola: la unidad de todos los venezolanos que creen en la autodeterminación y el derecho a vivir en paz. Los patriotas debemos ser los primeros en llamar a la cohesión y en aislar a quienes, desde dentro, hacen eco a los intereses foráneos. La diversidad de pensamiento es válida en democracia, pero la defensa de la soberanía es un principio sagrado que nos debe unir a todos.
Debemos profundizar en el conocimiento de nuestra historia, de la Carta de la ONU que defiende la no injerencia, y de los mecanismos legales como el decreto de Conmoción Exterior. La verdad es nuestra mejor arma contra la guerra mediática.
Debemos utilizar todas las plataformas a nuestro alcance (redes sociales, medios comunitarios, espacios de debate) para denunciar la injerencia extranjera y explicar la legitimidad de las medidas de defensa de nuestro gobierno.
Debemos participar activamente en los consejos comunales, claps, milicias bolivarianas y todas las instancias del Poder Popular. La defensa de la nación se construye desde la base organizada.
Debemos respaldar las gestiones del gobierno en los foros internacionales. La lucha diplomática es un campo de batalla esencial.
La defensa de la patria no es solo militar; es también económica, productiva y moral. Debemos trabajar con mayor ahínco por la producción nacional, la eficiencia y la moral revolucionaria que derrote cualquier intento de desmoralización.
Conclusión:
La historia nos está poniendo a prueba. Las amenazas de Trump y la firme respuesta del Estado venezolano con el decreto de Conmoción Exterior nos exigen, como patriotas, elevar nuestro nivel de compromiso. No hay espacio para la indecisión o la neutralidad. Dudar es traición. La hora es de unidad, de acción consciente y de lealtad a la Patria de Bolívar y Chávez. Nuestra respuesta debe ser contundente: Venezuela es y seguirá siendo un territorio de paz, libre y soberano. Defenderla es el más alto honor y el deber de todo patriota.
¡Patria o Muerte! ¡Venceremos!



