Primicias24.colm.-,La Arquidiócesis de Caracas celebró una multitudinaria Misa de Acción de Gracias en honor a los recién canonizados San José Gregorio Hernández y Santa Carmen Rendiles. La ceremonia se llevó a cabo este sábado en el Santuario Nacional de Nuestra Señora de Coromoto en El Paraíso, Caracas.
La Eucaristía fue presidida por Monseñor Raúl Biord Castillo, arzobispo Metropolitano de Caracas, quien subrayó el significado monumental de este logro espiritual para la nación.
“Aunque no estábamos en el Estadio Monumental, estamos viviendo una fiesta monumental, porque Venezuela, de ahora y para siempre, es tierra de santos”, enfatizó Monseñor Biord.
El Arzobispo explicó la elección del Santuario de Coromoto como sede de la celebración, destacando que «la parroquia El Paraíso es el santuario de Nuestra Señora de Coromoto, patrona de Venezuela» y, significativamente, porque la Santa Madre Carmen Rendiles «nació, creció, estudió y vivió aquí en El Paraíso».
Monseñor Biord elogió al Papa Francisco por los «dos grandes regalos» otorgados a Venezuela en el año jubilar: «nuestros primeros santos, un hombre y una mujer, un médico y una religiosa». Recordó el júbilo sentido al contemplar los estandartes de JGH y Santa Carmen en la Basílica de San Pedro, señalando que la Iglesia ha reconocido lo que el pueblo venezolano «siempre ha sentido y creído».
«La lista de las obras de caridad crece con las nuevas pobrezas: atender y acoger al migrante, acompañar y defender al perseguido, abogar por la liberación de todos los detenidos, redimir al que está preso de las redes de la trata de personas, de la prostitución, del tráfico de drogas», precisó
Detalló que «Se trata de promover la vida, acompañar, enseñar, consolar, sanar, perdonar, fortalecer los espacios sociales, construir la paz en el respeto de la libertad y los valores democráticos».
Finalmente expresó que «San José Gregorio y Santa Carmen, gracias por ser signos del amor misericordioso de Dios. Ayúdennos a forjar una patria de paz, justicia y esperanza, que sea hogar de santidad, pues el mundo, y Venezuela, solo se salvarán “cuando los cristianos queramos ser santos”.



