Primicias24.com- Betsy Ross, registrada al nacer como Elizabeth Phoebe Griscom, falleció el 30 de enero de 1836. Ross se convirtió en una figura patriótica de Estados Unidos, cuando se conoció que era la diseñadora de la bandera de esa nación, en la que tanto las trece bandas blancas y rojas como las trece estrellas blancas representan las Trece Colonias.
Betsy Griscom nació en Filadelfia, Pensilvania, aunque algunos creen que fue en Collingswood, Nueva Jersey. Fue la octava de los 17 hijos de Rebecca y Samuel Griscom, miembros de la Sociedad Religiosa de los Amigos (cuáqueros). Betsy se educó en colegios de esta sociedad, en los que aprendió a leer, escribir y coser. Probablemente, esto último la llevó a dedicarse al oficio de la tapicería.
En junio de 1776 Betsy recibió la visita de George Washington, George Ross y Robert Morris, miembros del Congreso Continental. Había conocido a Washington en la Iglesia Cristiana (y había trabajado para él con anterioridad), y George Ross era el tío de John. Le dijeron que eran el «Comité de los tres» (probablemente autonombrados, debido a las circunstancias) y le mostraron un diseño que había dibujado Washington a lápiz.
El diseño tenía estrellas de seis puntas, y Betsy sugirió cambiarlas por estrellas de cinco puntas, ya que así podía coserlas de un solo recorte. Betsy zurció la bandera en su salón, la misma bandera que ondeó cuando el 8 de junio de 1776 se leyó la Declaración de Independencia en el Independence Hall.
Aunque no existe ninguna prueba de este encuentro, la información se basa en testimonios orales de familiares de Betsy, sacados a la luz por su nieto William J. Canby en 1870 en una publicación de la Sociedad Histórica de Pensilvania.
En mayo de 1783 se casó con John Claypoole, con quien tuvo cinco hijas. John murió de enfermedad al cabo de veinte años y Betsy continuó ocupándose de la tapicería hasta 1827, cuando traspasó el negocio a una de sus hijas, Susannah Satterthwaite.
Betsy Ross murió en Filadelfia a la edad de 84 años y fue enterrada en un cementerio cuáquero. Más tarde, sus restos se trasladaron al Cementerio del Monte Moriah, y hoy se hallan en el jardín de la Casa Museo de Betsy Ross. Es una de las atracciones turísticas más visitadas de Filadelfia, aunque algunos historiadores ponen en duda que realmente viviera allí.

