Primicias24.com- El 8 de abril de 1994, el papa Juan Pablo II inauguró la capilla más famosa del Palacio Apostólico de la Ciudad del Vaticano, la residencia oficial del papa; la restaurada Capilla Sixtina.
Entre junio de 1980 y octubre de 1984 se llevó a cabo la primera parte de la reconstrucción de los exteriores de la Capilla Sixtina, que consistió en trabajar en los lunetos pintados por Miguel Ángel.
Posteriormente, el trabajo se centró en la bóveda, que comenzó en noviembre de 1984 y fue finiquitado en diciembre de 1989. Finalmente, los restauradores trabajaron en el perfeccionamiento del «Juicio Final».
Colocaron unos andamios sujetos a unos huecos en la pared a la altura de las ventanas, los mismos que había utilizado Miguel Ángel para sujetar el suyo. Un trabajo arduo.
El fragmento de la restauración de la Capilla Sixtina que causó mayor preocupación fue el techo. La aparición de los colores brillantes de los antepasados de Cristo, hizo pensar que los procesos empleados en la limpieza eran demasiado fuertes y que iban a borrar el aspecto original de las pinturas.
Un examen detallado la inmensa pieza, convenció a los restauradores de que Miguel Ángel trabajó exclusivamente en buon fresco, es decir, sobre yeso recién puesto y cada sección del trabajo se completó mientras el yeso se encontraba todavía fresco. El hallazgo, facilitó el trabajo.
La Capilla Sixtina se encuentra a la derecha de la Basílica de San Pedro y originalmente servía como capilla de la fortaleza vaticana. Conocida originalmente como Cappella Magna, toma su nombre del papa Sixto IV, quien ordenó su restauración entre 1473 y 1481.
La estructura tiene una altura de 22 metros, 67 de largo y 28 de ancho, que abarca una superficie total de 510 metros cuadrados. Tiene forma tridimensional dividida en secciones que cuentan con reproducciones fotográficas del interior de la capilla. Normalmente, ingresan 1.200 personas por hora a sus espacios.

