Primicias24.com- Luego de entrar triunfante a la ciudad de Quito tras la victoria que obtuvo el general Antonio José de Sucre comandando al ejército independentista en la Batalla de Pichincha, el Libertador Simón Bolívar conoció a quien se convertiría en una pieza clave en su vida, Manuelita Sáenz.
Para recibir a Bolívar, se conformó un comité que lo recibiera, del cual formaba parte Sáenz, teniendo entre otras tareas, organizar el baile y la decoración del lugar.
El 16 de junio finalmente llegó y Manuela, según relata ella misma en sus escritos, no podía ocultar su emoción. Cuando la caravana entró en la ciudad a las 8:30 de la mañana, Bolívar, quien era el Libertador y presidente de Colombia se encontraba acompañado por el general Sucre.
Desde su balcón, Manuela tomó una corona de rosas y ramitas de laurel, arrojándola para que cayera frente al caballo del Libertador, aunque esta terminó impactando de lleno en su pecho, acción ante la cual Bolívar le sonrió y le hizo un gesto con su sombrero.
Cerca de las 8 de la noche, Manuela logró llegar al baile en honor al Libertador, donde fue recibida por Juan Larrea, el dueño del lugar donde se celebraba el baile, quien la llevó hasta el salón donde se encontraba Bolívar conversando.
Al verla llegar, describe Manuela en sus notas, el Libertador se acercó hasta ellos, inclinándose y haciendo una reverencia acentuada, ella se disculpó por el incidente de la mañana.
“(…)S.E. Bolívar me miró fijamente con sus ojos negros, que querían descubrirlo todo, y sonrió. Le presenté mis disculpas por lo de la mañana, y él me replicó diciéndome: ‘Mi estimada señora, ¡Si es usted la bella dama que ha incendiado mi corazón al tocar mi pecho con su corona! Si todos mis soldados tuvieran esa puntería, yo habría ganado todas las batallas’”, se lee en sus escritos. Tras esto, el Libertador tomó a Manuela de la mano y la invitó a bailar
De acuerdo a lo que cuenta Manuela, para poder estar “a la altura del conocimiento” del Libertador, decidió hablarle de política y estrategias militares.
Luego de esto, Bolívar invitó a Manuela a la Hacienda El Garzal, donde se instaló por un breve tiempo el cuartel general. Fue así como transcurrieron los primeros días de la relación entre Bolívar y Manuelita.



